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Fútbol y fanatismo, más allá de los colores

Según una nota de la agencia EFE, en los últimos 25 años se registraron 316muertes a causa de la violencia en el fútbol en América. Hoy, con el fallecimiento de Nicolás el número aumenta a 317.

Paola Pérez Araníbar

 

Fútbol y fanatismo

Más allá de los colores

Según una nota de la agencia EFE, en los últimos 25 años se registraron 316muertes a causa de la violencia en el fútbol en América. Hoy, con el fallecimiento de Nicolás el número aumenta a 317.

Paola Pérez Araníbar

Tener afición por algún club o equipo no es algo atípico, más aún en el fútbol que desata pasiones que en algunos casos van más allá del deporte mismo. En distintos países de Latinoamérica, el fútbol desde la tribuna se vive de una manera muy particular; el fanatismo en Bolivia no es la excepción. Ser aficionado únicamente no es lo mismo que ser un hincha ya que éste último, además de pertenecer a una barra brava, tiene un fanatismo que no entiende al fútbol sólo como una forma de entretenimiento y/o esparcimiento. El amor que el hincha de la barra tiene por su equipo va más allá de asistir al estadio los domingos, ver las principales noticias referentes a su club, estar al tanto de qué jugador está o no está ya en el grupo, etc.; el hincha de la barra entiende que el alentar a su equipo es una forma de vida, la cual en muchos casos justifica acciones que van más allá de los 90 minutos del partido.

La violencia entre hinchas de distintos equipos de fútbol del país ha generado desde heridos y destrozos en espacios públicos hasta el fallecimiento de un hincha de Wilstermann el pasado 8 de mayo. Poco a poco, la violencia se convirtió en un requisito para ser parte de estos grupos que, a costa de “hacer respetar los colores de su equipo”, adoptan conductas extremas con la finalidad de hacer prevalecer una supremacía dentro de este colectivo social.

El pasado 23 de abril, aproximadamente 20 hinchas de Bolívar agredieron a un hincha de San José en el estadio Hernando Siles de la ciudad de La Paz. Esto sucedió posterior a una trifulca entre hinchas de La vieja escuela (Bolívar)y La temible (San José), en la lucha por obtener banderas o “trapos” del rival, lo cual para estos grupos denota una especie de triunfo por parte de la barra que consiga quitarle más elementos al rival.Este hecho no solo derivó en la posterior golpiza al hincha de San José, sino también ocasionó destrozos en la recta general del estadio paceño.

Un caso que terminó en un lamentable final fue el de Nicolás Rojas Salcedo, el hincha de la barra Gurkas del club Wilstermann que fue apuñalado en la terminal de buses en Cochabamba. El fallecimiento del cochabambino a manos de hinchas colombianos de la barra Frente radical del club Deportivo Cali ocurrió a raíz de la rivalidad entre estos y la barraRexixtenxia norte del Deportivo Independiente Medellín (DIM), barra con la cual los Gurkas mantienen una relación de amistad. Tras concretarse una confraternización entre Gurkas y Rexixtenxia norte, integrantes de Frente radical estuvieron de paso por Cochabambaen su ruta hacia Paraguay para presenciar un partido del equipo colombiano. El encuentro de las tres barras provocó una pelea que dejó sin vida al hincha wilstermannista.

Según una nota emitida por la agencia EFE el pasado 24 de abril, en los últimos 25 años se registraron 316muertes a causa de la violencia en el fútbol en América. Hoy, con el fallecimiento de Nicolás el número aumenta a 317.

Los medios para darse a conocer

Los hechos de violencia entre hinchas de fútbol en Bolivia adquirieron mayor protagonismo durante los últimos años y todo pasa por un reconocimiento que se quiere adquirir por parte del resto de las hinchadas del país. El imponer miedo, ser protagonistas en los medios de comunicación de hechos de violencia y, ahora con la tecnología, tener más seguidores y mayor presencia en distintas redes sociales, son sinónimos de respeto para estos grupos.

Si bien hace unos años, la forma de conocer los actos violentos de las barrabravas del país era mediante los medios de comunicación tradicionales como la televisión o prensa escrita, con el pasar de los años la tecnología ayudó a que sean ellos mismos quienes muestren las “hazañas”, como denominan ellos, de las cuales son artífices.Un claro ejemplo de esto son las páginas o grupos de la red social Facebook, de los cuales son parte una gran cantidad de integrantes de distintas barras del país. Páginas como Guerra De Barras Bravas Bolivianasó Barras Bravas – Bolivia, son algunas en las que los hinchas del país interactúan y utilizan para defender los colores de su equipo a partir de imágenes, bromas, insultos y hasta amenazas.

Pese a que actualmente las barras interactúan en sus redes sociales, los medios tradicionales no pierden vigencia. El salir en el periódico o mostrar los hechos de violencia en la televisión es desde hace tiempo una pantalla para que estos grupos muestren a la población los extremos a los que pueden llegar, lo cual refuerza el sentimiento de “miedo” que se muestra ante este grupo por parte del colectivo en general. Para las barras, ese miedo se traduce en respeto.

La influencia extranjera

La violencia en el fútbol en nuestro país data de aproximadamente 15 años atrás. A partir de la creación e incorporación de nuevos integrantes, las barras bravas fueron cobrando mayor protagonismo en nuestro medio, hecho que ya era parte del día a día en países vecinos como Brasil, Colombia yArgentina.

Justamente en Córdoba, Argentina, hace unos meses, Emanuel Balbo fue víctima de un grupo de hinchas de su mismo club (Belgrano), quienes lo empujaron por las gradas del estadio Mario A.Kempes bajo el pretexto de que el joven era hincha de Talleres, equipo con el cual se estaba disputando el clásico en aquella ciudad. Un hecho de estas características no es novedoso en aquel país.

Cuando se le pregunta al Chino, integrante de la barra del Bolívar, sobre la manera en la que ellos perciben este tipo de hechos del exterior, la respuesta sorprende pero no por las palabras, sino por el entusiasmo con el cual hace referencia a un hecho repudiado por otros pero valorado por estos grupos. “Obviamente llegar a que alguien muera es muy jodido, pero es que son muy pendejos. Allá si se hacen respetar, no son niñitas como acá”, afirma.

El hecho de que las barras extranjeras sean conocidas a nivel mundial por los índices de violencia y hechos delictivos de los cuales son protagonistas, son un tipo de impulso para los bolivianos, quienes aspiran a que algún día sus acciones traspasen fronteras y también sean conocidos afuera. A la fecha, este cometido no está lejos.

Defender los colores (hasta la muerte)

“Cuando me muera, quiero que me entierren con la roja”, “mi ataúd tiene que ser celeste”, “me llevarán por última vez a la curva”, son algunos de los pedidos de los hinchas, quienes cuando dejen esta vida, quieren que sus colores y sentimientos hacia su equipo los acompañen por la eternidad.

Julio Méndez, integrante de la barra Gurkas, fue testigo de innumerables “luchas de poder” entre barras de distintos clubes. Esa pelea eterna por quien alienta al equipo todo el partido, cuántos trapos[1] u otros artículos logran robar o cuántos integrantes viajan a los departamentos en los cuales juega el club, son, según Julio, elementos que van reforzando la imagen de la barra ante el resto. “Los cholis o las gatas saben que cuando vamos a La Paz es para traer algo, entonces ahí se arma la joda”, dice Julio mientras muestra las fotos de los trapos robados luego de las disputas con las barras del Bolívar y The Strongest, respectivamente, cuando su equipo jugó en la sede de gobierno.

Pero no todo es victoria. De la misma manera en la que el equipo algunas veces gana y otras pierde, las barras también lamentan el perder un trapo o un artículo. La impotencia ante esa “humillación” solo refuerza aún más la rivalidad entre grupos, sentimiento que crece cada vez más y da pie a futuros enfrentamientos para hacer prevalecer su superioridad.

Arrestos, golpizas, puñaladas e incluso heridas de bala, fueron alguna vez consecuencias de las disputas entre integrantes de las barras bravas. “Sé que no medimos consecuencias, pero ese rato no te importa nada, solo está el defenderte y defender tu color”, dice el Chino.Los hinchas son conscientes de que las peleas pueden darse en cualquier momento. Los más experimentados y/o antiguos en las barras, saben que tienen que estar preparados para cualquier momento en el que surja algún enfrentamiento. Lamentablemente, Nicolás Rojas fue uno de los que no estuvo preparado en su momento.

Ya sea como una forma de escapar al día a día, un lugar donde encontrar un “refugio”, un espacio donde compartir los mismos sentimientos o simplemente una alternativapara descargarse ante otros problemas, los jóvenes y en algunos casos adultos bolivianos concurren con mayor frecuencia a las barras bravas. El querer ser parte de la barra implica conocer los antecedentes de la misma y de igual forma, asumir el accionar del cual uno también será protagonista, incluso con poco tiempo de pertenencia.

Ser hincha de la barra brava es sinónimo de ser consciente que, al momento en que uno es parte de este grupo, así como se adquiere cierto prestigio también hay que demostrar la supremacía del grupo ante el resto, aunque esto signifique llegar a extremos como poner en riesgo la propia vida.

Quizás falten algunos años para que las barras en Bolivia se comparen o estén a la par de los índices de violencia que existen en otros países. Probablemente esto se deba al nivel del fútbol local, o al número de integrantes de dichos grupos, ambos elementos superiores en el exterior. No obstante, la “moda” de la violencia en las barras ya está instaurada, en menor proporción pero está. Queda esperar.

[1] Término para referirse a las banderas o carteles de tela que tienen las barras, las cuales muestran el nombre del club, la barra o el grupo al cual pertenecen.

 


 

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