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La calle se apodera de niños y adolescentes en El Alto

La calle se apodera de niños y adolescentes en El Alto

Giovana de la Cruz

En el tilín, lugar de concentración de los niños y adolescentes que viven en la calle en El Alto, ubicado frente al reloj de la Ceja, camina Brandon, de 12 años y de contextura delgada. A lo lejos avizora la llegada de los miembros del proyecto Calle y sin disimular su alegría se dirige a su encuentro.

Las “lices”, como él llama a las funcionarias del proyecto municipal que trabaja con menores de edad en situación de calle, son recibidas con el saludo de siempre, una palmada con la mano y un choque de puños. A diferencia de los otros chicos, Brandon les da un abrazo similar al que un niño tímido ofrece a su madre después de no verla mucho tiempo.

Una de las “lices” le pregunta si esta noche irá al albergue y el niño, con una media sonrisa, responde que se quedará en el “telo” (alojamiento) con su hermano.

Poco a poco llegan otros muchachos mayores que Brandon y al ver a las “lices” esconden el vuelo (mezcla de thinner y gasolina que usan para inhalar) para saludarlas con el saludo de palma y puño. A ellos también se les pregunta dónde dormirán  y la mayoría responde que no irá al albergue porque al parecer el día no fue tan malo y juntaron dinero para el “telo”.

A los que no les fue bien con sus ingresos preguntan si ya está la camioneta debajo de la pasarela del Arquitecto en la cual irán al albergue, donde tendrán  cama, cena y desayuno.

En el lugar no solo hay varones, sino también adolescentes mujeres sometidas  a violencia sexual comercial y que negocian con sus clientes pese a la llegada de las funcionarias del proyecto Calle. Sin embargo, el albergue solo es para varones.

Este es el panorama que se da casi todas las noches en uno de los puntos de encuentro de los niños y adolescentes en situación de calle.

Datos

Según resultados del Censo de personas en Situación de Calle de 2014,  realizado por el Instituto Nacional de Estadística (INE) en las nueve ciudades capitales más El Alto, se registra un total de 3.768 personas en  situación de calle (2.751 son hombres y 975 mujeres).

Esta población es predominantemente joven, ya que el 60,4 % es menor de 29 años. El 31,6%  corresponde a menores de 19 años.

El subdirector de la fundación Munasim Kullakita (del aymara que significa Quiérete Hermana en español), Ariel Ramírez, manifiesta que los resultados  del censo no reflejan la realidad porque solamente se tomó en cuenta sectores urbanos.

“Hoy en día se habla de datos alarmantes del crecimiento de esta población que se sale de las manos, hay niños y adolescentes en sectores  como la Ceja de El Alto, Villa Dolores, 12 de octubre, 16 de Julio, Alto Lima III sección, Rio Seco, Ex Tranca de Senkata, Cruce Villa Adela, cuando hablamos de estos sectores son en puntos comerciales”.

Ramírez agrega que poder identificar a las niñas, niños y adolescentes en situación de calle es complicado, “ya no se los ve sucios y harapientos como antes… Ellos, al generar dinero, sea robando o sea mediante la explotación sexual comercial,  ya no duermen en puentes ni cajeros, sino en alojamientos y se visten como cualquier niño normal, entonces esto dificulta esta situación”.

El presidente de la Red Nacional por la Defensa de Niños, Niñas y Adolescentes en Situación de Calle, Denis López,  explica que El Alto tiene la máxima situación y complejidad del fenómeno de la población calle a nivel nacional y que la interacción y presencia de  los niños y adolescentes en la calle genera un movimiento de hechos y actores relacionados con lo ilícito.

Así, por ejemplo, se encuentran las tías y tíos (como se les conoce a los vendedores de inhalantes o proxenetas),  los luchos (pedófilos), albertos (personas que compran las cosas robadas).

Los menores de edad se ven envueltos en actividades  como la delincuencia,  tráfico de drogas, trata de personas, violencia y otras.

Proyecto Calle

Ante esta problemática, la Alcaldía alteña, a través de la Dirección de Niñez, Género y Atención Social, creo el proyecto Calle, conformado por un equipo multidisciplinario de cuatro personas que acuden a los puntos de encuentro de niños y adolescentes varones para posteriormente conducirlos al albergue ubicado en la zona Pacajes Caluyo.

“Los niños, niñas y adolescentes en el espacio público son más vulnerables y aprovechados por mucha gente. Existen redes de trata que los explotan sexualmente, trabajo infantil, personas que lucran vendiendo los objetos robados en la noche, las llamadas ‘tías’ que los obligan a vender clefa y alcohol, los ‘luchos’ quienes son personas pedófilas y algunos policías que los obligan a que les den parte o todo lo robado a cambio de no detenerlos, sin dejar de lado el tema de salud puesto a que gran parte de esta población es víctima de las ITS (infecciones de transmisión sexual), VIH-SIDA y otras enfermedades”, afirma López.

Problemas de salud

El director del Centro Regional de Vigilancia y referencia en ITS VIH-sida y hepatitis virales de El Alto, Benjamín Cutipa Quispe, señala que una de las poblaciones vulnerables con alta prevalencia de VIH es la población en situación calle, ya que la mayor parte del tiempo está bajo el efecto de drogas, inhalantes o bebidas alcohólicas, que los predispone a tener relaciones sexuales sin protección y de manera ocasional.

El centro de vigilancia, en alianza con instituciones que trabajan con la población calle, realiza pruebas para detectar  de manera  temprana  los casos de VIH.

“En esta población esta enfermedad ha ido en aumento, a la fecha tenemos 104 casos reportados desde 2003 hasta octubre 2017, esto incluye a aquellas que  prestan al trabajo sexual” señala Cutipa.

Diferentes causas

¿Por qué llegan a la calle? López considera que la permanencia de los jóvenes  se debe al fracaso de las instituciones, públicas y privadas, que trabajan con esta población, debido a que hay un sistema de protección que no responde a las necesidades de los menores de edad, ya que la calle ha evolucionado y se ha complejizado tanto que las instituciones se han ido quedando en el camino.

“Si no se hace algo vamos a seguir viendo morir a los chicos…este año se han muerto 19 por temas de salud y violencia en la calle y en toda mi trayectoria tengo más de 90 menores muertos.” señala López.

El presidente de la Red Nacional por la Defensa de los Niños, Niñas y Adolescentes en situación de Calle afirma que no se puede pedir como sociedad que esta población se recupere y que salga de la calle si no se tiene antes preparado  todo un sistema de abordaje y  alternativas para la reinserción social.

“No es casualidad que lleguen a calle y no va a ser casualidad que salgan  de ella, entonces tenemos que crear las condiciones para que eso suceda” señala.

Dos días después Brandon continuaba deambulando por el “tilín” vestido con la misma ropa del otro día, en esta ocasión ya no había abrazo y todo se resumía en un simple saludo a las “lices”.  “El camba”, se acerca a una de la funcionarias para preguntarle lo que ofrecían, ya que él era nuevo por el sector. Pese a que se acerca, asegura que no merece ninguna ayuda y añade que solo espera el día en el que muera acuchillado por alguno de sus pares.

Niños de la calle en El Alto fotografiados por la entidad Maya Paya Kimsa
Crédito: Maya Paya Kimsa

 


Es una de las temáticas sociales más complejas

El Diagnóstico Situacional de Niñas, Niños y Adolescentes en Situación de Calle de El Alto, elaborado por el Viceministerio de Seguridad Ciudadana y  el Fondo de las Naciones Unidas para la infancia (Unicef), revela que este sector se constituye en una de las temáticas sociales más complejas de Bolivia.

Esta población está en un estado crítico, con una complejidad que aumenta de acuerdo al tiempo de permanencia en la calle, al extremo que muchos de los niños a una corta edad asumen la total responsabilidad sobre la satisfacción de sus necesidades básicas, como salud, vivienda, alimentación, protección, lugar de pernocte, vestimenta y otros, señala el documento.

“Siendo parte de esta comunidad que tiene sus problemas como cualquier otra, casi nadie sabe -ni siquiera los que deberían- qué es la violencia sexual comercial. Saber que es esta problemática social, ayudaría a entender las razones para que proliferen un sinfín de alojamientos donde decenas de menores edad, varones y mujeres desde los nueve años, son abusados sexualmente por gente que aprovechando su condición de soledad, abandono, necesidad, o dependencia, someten a estas niñas y niños a los peores ultrajes que se puedan imaginar”.


 

“Los Luchos”, pedofilia disfrazada de amistad

“¿Usted creería que alguien sería capaz de clavar un cuchillo en la vagina de una adolescente de 15 años que estaba con cuatro meses de embarazo? ¿No? ¿Usted creería que existen pederastas que buscan a niños pequeños para llevarlos a vivir a sus casas y los obligan a tener relaciones sexuales a cambio de comida y fichas de juegos electrónicos? ¿Tampoco?”.

Las interrogantes se leen en el texto de Óscar Martínez, exeducador de calle, referido a “Los Luchos”, que en la jerga callejera significa amigo y que en realidad son adultos pedófilos que  captan a niños a cambio de comida y un espacio dónde dormir, explica el presidente de la Red Nacional por la Defensa de Niños, Niñas y Adolescentes en situación de Calle y subdirector de Maya Paya Kimsa, Denis López.

Los chicos en situación de calle, acostumbrados a vivir en un contexto adverso, ven los gestos de “Los Luchos” como señales de amistad, pero es todo lo contrario.

“¿Qué cosas nosotros estamos generando en el espacio calle para que ellos asuman esta situación? No estamos hablando de personas adultas o jóvenes, estamos hablando de niños y púberes”, afirma López.

Maya Paya Kimsa realiza el  proceso de escucha, empatía y  trabajo de motivación para los niños y adolescentes en situación de calle en siete etapas: 1) Inicio de contacto, donde determinan qué tipo de población es, porque no es lo mismo un niño que trabaja en la calle cuyo objetivo es ganar recursos económicos y un niño en situación de calle donde su principal objetivo es sobrevivir en este espacio. 2) Construcción de relación de confianza. 3) Fase motivacional, en la que utilizan estrategias para sostener el contacto como un partido de fútbol. 4) Construcción de un proyecto de vida. 5) Toma de decisión. 6) Referencia a un espacio de apoyo. 7) Cambio de espacio físico junto a un seguimiento posterior. Según Denis López, la mayoría de las instituciones se queda en la tercera fase sin avanzar hasta las demás etapas, lo cual es un perjuicio para esta población.

 


Un protocolo que da esperanza

El Protocolo para la Prevención y Atención a Niñas, Niños y Adolescentes en Situación de Calle es un documento elaborado por el Viceministerio de Seguridad Ciudadana y  el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), con la participación de diferentes actores involucrados en la temática calle.

El presidente de la Red Nacional de instituciones que trabajan con esta población, Denis López, señala que el Protocolo marcó un hito en el tema de lógica de intervención interinstitucional con población calle, ya que fue elaborado de manera participativa principalmente por los actores directos, como instituciones públicas y privadas que trabajan con esta temática, además de educadores de calle.

El subdirector de la institución Munasim Kullakita, Ariel Ramírez, manifiesta que el protocolo tiene a la comunidad como principal eje de prevención, “son pasos pequeños que se está dando en estos tiempos que ojalá a futuro se pueda invertir más, no queremos llegar a situaciones a los cuales han llegado países vecinos como Colombia, Perú, donde se les salió de las manos para recién hacer algo, aún estamos a tiempo”.

El protocolo busca profesionalizar el abordaje a esta población a través de tres fases de atención:

  1. Lograr la adherencia a la Red de Atención a Niños, Niñas y Adolescentes en Situación de Calle y el cambio de su situación por decisión voluntaria, mediante un proceso de fortalecimiento, motivación y acompañamiento.
  2. Brindar opciones de carácter diverso para el acompañamiento del proceso de rehabilitación y cambios de hábitos de todos los factores determinantes para la situacionalidad de calle, generando condiciones de estabilidad emocional en las personas, para lograr autonomía de vida o acercamiento al grupo familiar.
  3. Brindar a los niños, niñas y adolescentes, con un alta terapéutica , las condiciones adecuadas para el proceso de finalización y reintegración integral exitoso y sostenible a largo plazo, mediante un acompañamiento personalizado que tome en cuenta tanto los aspectos familiares y económicos laborales, pero también la construcción de una red social de apoyo diferente al contexto anterior de calle.

López considera que la aplicación de todo el protocolo  es la única herramienta que puede conducir a una solución a la problemática de niños, niñas y adolescentes en situación de calle

 


 

Flor, un ejemplo de superación

Flor tenía 12 años cuando comenzó a relacionarse con chicos que vivían en las calles. Una cosa llevó a la otra y comenzó a probar alcohol y drogas hasta que la muchacha quedó en situación de calle. Cuando tenía 14 años comenzó a “hacer pieza”, (prostitución)  y a sus 15 años se embarazó.

Debido a su estado dejó de prostituirse, pero se dedicó a robar.

Cuando nació su bebé contó con el apoyo de su madre, pero dice que no fue el esperado u volvió a la calle, pero esta vez con su hija en brazos. Su pequeña le dio fuerzas para salir de la calle y volver a la casa de su padre; sin embargo, su progenitor tenía problemas con el alcohol.

No se desanimó y mientras vendía apis dejaba a su hija al cuidado de su madre.  Cuenta que no fue nada fácil salir adelante, pero con el apoyo de la fundación Munasim Kullakita, ahora está trabajando en la panadería del proyecto Tilata donde puede estar junto a su hija que ya tiene cuatro años.

Hoy Flor sueña con salir bachiller, entrar a la universidad y ser educadora para ser un ejemplo para su hija, recordando siempre que todo sacrificio tiene su recompensa.

 


 

 

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