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Marcelo y la Agenda de Octubre

Mirko Orgáz García

El aporte teórico y político de Marcelo Quiroga no fue cerrado a tiros por la dictadura el 17 de julio de 1980. El pueblo boliviano, en particular el pueblo alteño, lo abanderó en las jornadas de octubre de 2003, en la denominada Guerra del Gas, contra las políticas entreguistas de los hidrocarburos de Gonzalo Sánchez de Lozada y sus antecesores.

La dimensión nacional de su pensamiento y su papel central en la nacionalización de la Gulf el año 1969 fueron centrales en la construcción de la Agenda de Octubre.

Cabe decir que Marcelo Quiroga (junto a Sergio Almaraz) fue el que más contribuyó desde la década de los 60 a mantener y desarrollar en la conciencia y mentalidad política del pueblo la idea de que sin soberanía nacional y popular sobre los recursos naturales y la producción no hay ninguna perspectiva de desarrollar las condiciones para la vida social y mucho menos las condiciones para la justicia e igualdad social y la libertad política y económica de los bolivianos.

El 17 de octubre de 1969, Marcelo Quiroga fue protagonista central de la nacionalización de la Gulf Oil, la más vigorosa medida antiimperialista de nuestra historia que recuperó para el país el 90% de las reservas de gas y ganó para YPFB el mercado argentino, demostrando que era posible quebrar el poder transnacional en un país dependiente.

Otro 17 de octubre, 34 años más tarde, a pesar de la demolición de la dimensión nacional por el neoliberalismo, la memoria popular (re)construyó la Agenda de Octubre alrededor de la necesidad de nacionalizar las empresas transnacionales, refundar YPFB y COMIBOL e industrializar los hidrocarburos como un medio para crear condiciones de justicia e igualdad social, como afirmaba Marcelo, poniendo en crisis el estado neoliberal y transnacionalizado.

La memoria de los hidrocarburos: 17 de octubre de 1969, 17 de octubre de 2003

Los hidrocarburos han expresado lo esencial de la lucha entre la nación boliviana y el imperialismo a lo largo del siglo XX. Fue la causa central de la Guerra del Chaco y el punto de partida del desarrollo de la conciencia nacional que provocó importantes transformaciones políticas en 1952.

La aprobación en 1956 del Código de Petróleo o Código Davenport, ­­hecho a la media de la Gulf Oil, que expresó la decadencia del proceso de la Revolución Nacional y orientó la economía hacia el acaparamiento del petróleo boliviano por los Estados Unidos, permitió un proceso de rearticulación de las fuerzas populares en torno a la valoración estratégica del petróleo para el desarrollo de Bolivia.

El 17 de octubre de 1969 se decidió la nacionalización de la empresa norteamericana Gulf Oil Company, como resultado del poder político popular que se fue acumulando en torno a la idea de nacionalizar los bienes de esta transnacional norteamericana, privilegiada por el autoritarismo civil y militar de la época. Bolivia recuperó el 90% de las reservas de gas que se encontraban en manos de la Gulf y ganó para YPFB el mercado argentino.

La nacionalización de la Gulf Oil no fue un hecho esporádico o aislado, fue el corolario de un largo proceso político de reconquista del patrimonio nacional y el fin del antinacional Código de Petróleo aprobado en 1956, cuyos máximos ideólogos fueron Marcelo Quiroga y Sergio Almaraz.

La dimensión antiimperialista de la medida fue reflejada el 17 de octubre, “Día de la Dignidad Nacional”, cuando miles de personas se congregaron alrededor del palacio de gobierno para dar su apoyo rotundo a la nacionalización de la Gulf Oil. En una corta y vibrante arenga, el Ministro de Minas y Petróleo, Marcelo Quiroga informó de las amenazas de los Estados Unidos sobre Bolivia: “Nos amenazan con la enmienda Hickenlooper. También nuestro pueblo  en este instante ha decidido que comience a correr el plazo de nuestra paciencia. No retrocederemos”. La dimensión política de la medida fue también explicada por el líder socialista: “He oído decir esta tarde, “el pueblo al poder”. Si, los trabajadores, los hombres de la clase media, los universitarios, los oficiales revolucionarios de ese ejército nacional también pero con dirigentes que no se han manchado las manos recogiendo dinero de todos los gobiernos. Con dirigentes que no han ensuciado sus manos firmando el decreto que desnacionalizó el petróleo. El pueblo al poder con sus FF.AA., pero con hombres de manos y mentes limpias. Es verdad que hasta este momento la revolución es vertical y que no puede seguir siéndolo indefinidamente a menos de que se resignen a entregarse inermes al imperialismo y a la oligarquía nativa. Debemos consolidar una amplia base popular, un nuevo instrumento político que lleve un nuevo proceso revolucionario y ustedes, los que han venido esta tarde a esta plaza, no en busca de trabajo en la administración pública, ni del reparto de dinero, son ya los militantes de este partido del presente y el futuro”.

En lo esencial, la nacionalización de la empresa norteamericana Gulf demostró que era posible quebrar el poder petrolero transnacional en el país, como parte de un proyecto político más amplio que apuntaba a la transformación profunda del Estado.

Esta dimensión nacional de la defensa y nacionalización de los hidrocarburos fue incorporada por el pueblo alteño en la construcción de la Agenda de Octubre el año 2003.

La Guerra del gas y la Agenda de Octubre

Bloquear la defensa de los recursos naturales, el problema del imperialismo, la crítica al estado colonial y el papel de las clases nacionales por el gonismo, fueron la base ideológica fundamental para la validación de las reformas neoliberales. El neoliberalismo, bloqueó la dimensión nacional para implementar la privatización en el período 1985-2000.

Sin embargo, la Guerra del Gas del año 2003 será la más grande insurrección de la nación boliviana de los últimos 50 años contra el Estado transnacional, en torno a la necesidad de nacionalizar  las empresas transnacionales, refundar YPFB (también COMIBOL) e industrializar los hidrocarburos. Este programa o “Agenda”  del pueblo boliviano desestructuró el Estado neoliberal, sepultó la partidocracia y derrotó al gobierno de Sánchez de Lozada, al costo de 67 vidas.

La recuperación de la dimensión nacional, conciencia de que somos un país colonizado, empobrecido y dependiente, que el neoliberalismo trató de anular, fue clave para la reconstrucción de la Agenda de Octubre, y en este proceso la influencia del pensamiento político nacional de Marcelo Quiroga, figura central de la más vigorosa medida antiimperialista de nuestra historia e impulsor de la idea de que sin soberanía nacional y popular sobre los recursos naturales y la producción no hay ninguna perspectiva de desarrollar las condiciones para la liberación nacional, la democracia y el socialismo, es indudable.

La traición del gobierno del MAS a la Agenda de Octubre, la continuidad del saqueo de nuestros recursos minerales e hidrocarburíferos y la profunda crisis política estatal del indigenismo plurinacional, vuelven a poner en vigencia el pensamiento nacional de Marcelo.

Es necesario actualizar y profundizar el pensamiento y práctica de Marcelo, una tarea imprescindible del pueblo boliviano para reconstruir un proyecto nacional.

El presente artículo ha sido elaborado por nuestro articulista invitado, Mirko Orgaz, en exclusiva para el Portal WEB de la Fundación para el Periodismo. El contenido del mismo no ha sido editado, en el marco de pluralidad de pensamiento que tiene la FPP.

Mirko Orgáz García.
Mirko Orgáz García, es comunicador social. Cursó las maestrías en Ciencias políticas y Gerencia del Gas. Es autor de los libros La Guerra del Gas (2002) y El Poder de la Nacionalización (2005). Actualmente es docente de la Carrera de Comunicación social de la UMSA y periodista del quincenario Hora 25.

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