{"id":158,"date":"2018-11-29T18:33:35","date_gmt":"2018-11-29T18:33:35","guid":{"rendered":"https:\/\/fundacionperiodismo.org\/conciencia-ciudadana-contra-la-violencia-a-la-mujer\/?p=158"},"modified":"2018-11-29T18:33:35","modified_gmt":"2018-11-29T18:33:35","slug":"como-construir-un-macho","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fundacionperiodismo.org\/conciencia-ciudadana-contra-la-violencia-a-la-mujer\/como-construir-un-macho\/","title":{"rendered":"\u00bfC\u00f3mo construir un macho?"},"content":{"rendered":"<h1 style=\"text-align: center;\"><strong>\u00bfC\u00f3mo construir un macho?<\/strong><\/h1>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>Silvia Vaca Tereba<\/strong><\/p>\n<p><em>Se dice que las distintas expresiones y relaciones de poder son inculcadas por la propia mujer y sostenidas por el hombre por ense\u00f1anza hist\u00f3rica. <\/em><\/p>\n<p>Se puede afirmar que las expresiones del machismo en la cultura dom\u00e9stica, empiezan desde la cuna. Desde que el ni\u00f1o nace, e incluso antes de nacer, una vez conocido el sexo, las madres empiezan a implementar un g\u00e9nero con los colores de las prendas de vestir, continua con la elecci\u00f3n de los juguetes, los cuales, seg\u00fan la familia, empiezan a construir su identidad.<\/p>\n<p>A las ni\u00f1as se les ense\u00f1a que, si no saben hacer las tareas del hogar (como barrer, cocinar, lavar la ropa y los platos), no habr\u00e1 hombre que las quiera. Se induce a las ni\u00f1as, no a jugar a \u00abser mujeres\u00bb sino a jugar a \u00abser madres\u00bb, provey\u00e9ndoles de los implementos necesarios, como las mu\u00f1ecas, ollitas y planchas diminutas, que les permitir\u00e1 desempe\u00f1ar el papel que se les tiene asignado como el de amas de casa, esposas y madres.<\/p>\n<p>En cambio, a los ni\u00f1os no se les obliga a aprender ni realizar los quehaceres del hogar, pues no es del todo obligatorio que los hagan seg\u00fan la crianza impuesta, ya habr\u00e1 mujeres que las realicen por ellos.<\/p>\n<p>Los ni\u00f1os juegan a ver qui\u00e9n es el m\u00e1s fuerte y audaz, en su mundo; qui\u00e9n es el m\u00e1s h\u00e1bil y valiente; el m\u00e1s capaz de desafiar las normas establecidas y salirse con la suya. Es decir, aprenden a jugar a \u00abser hombres\u00bb y se supone que todo ello afianza la masculinidad tal como nuestra sociedad la percibe.<\/p>\n<p>Las ni\u00f1as y ni\u00f1os aprenden desde muy temprana edad, que \u00abel mundo de la mujer es la casa y la casa del hombre es el mundo\u00bb.<\/p>\n<p>En la adolescencia, se le ense\u00f1a al hombre que, para demostrar su hombr\u00eda, debe mantener relaciones sexuales y mejor si es con distintas mujeres.<\/p>\n<p>Esto sin ense\u00f1arle ninguna responsabilidad sobre sus actos. No es juzgado tan abiertamente por no utilizar o negarse a utilizar correctamente el cond\u00f3n, puesto que, por ser hombre puede establecer relaciones sexuales con quien mejor le parezca, sin tomar ninguna precauci\u00f3n.<\/p>\n<p>En la juventud, se impone al hombre un modelo donde los oficios u profesiones se etiquetan de exclusivos para hombres. Donde los paradigmas del machismo impuesto desde la cuna se han arraigado de tal forma, que romper con ello se convierte en una carga muy dif\u00edcil de manejar.<\/p>\n<p>En la adultez, cuando el hombre se convierte en padre (aunque esto no es necesariamente as\u00ed, pues el hombre puede biol\u00f3gicamente ser padre sin ejercer la paternidad), el modelo del machismo se vuelve a reproducir.<\/p>\n<p>La forma de convivencia familiar, afecta la conducta del ni\u00f1o. Por ejemplo, si la mujer es agredida f\u00edsica, psicol\u00f3gica, sexual y econ\u00f3micamente por su pareja, en presencia del ni\u00f1o, estas demostraciones de poder se graban en el subconsciente del ni\u00f1o, legitimando la futura reproducci\u00f3n de la violencia dom\u00e9stica.<\/p>\n<p>En otras palabras, si mostramos que la violencia forma parte del contexto familiar, el ni\u00f1o aprender\u00e1 que la forma de convivencia o de solucionar los problemas es a trav\u00e9s del ejercicio de la violencia.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n puede darse la reproducci\u00f3n de violencia dom\u00e9stica a la inversa, donde las mujeres son las agresoras y violentan al padre. Los hijos aprender\u00e1n esta conducta y la reproducir\u00e1n en el futuro, ocasionando abruptas consecuencias a las nuevas generaciones.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Gorin (2004), citado en <em>El impacto de la violencia machista y procesos de recuperaci\u00f3n en la infancia y la adolescencia, en las madres y en las relaciones maternofiliales<\/em>, ser testigo o v\u00edctima de violencia puede tener efectos emocionales a largo plazo en los ni\u00f1os y ni\u00f1as, afectando la habilidad para crear y mantener relaciones, la autoestima, la autoconfianza y la estabilidad, los proyectos formativos y profesionales.<\/p>\n<p>Mullender et al. (2002) encontraron en general pocos ni\u00f1os y ni\u00f1as que imitando la conducta del padre, m\u00e1s bien eran sensibles y protectores con la madre. En cambio, en una encuesta a ni\u00f1os y ni\u00f1as de poblaci\u00f3n general administrada en las escuelas, el alumnado opinaba que el impacto se da cuando los ni\u00f1os y ni\u00f1as son mayores, que es entonces cuando pueden convertirse en maltratadores con una idea de transmisi\u00f3n intergeneracional del abuso. De este hecho no son conscientes mientras son menores de edad.<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a><\/p>\n<p>Asimismo, la madre puede ense\u00f1ar a los hijos distintas formas prejuiciosas de referirse hacia otras mujeres en cuanto a su forma de vestir, caminar, hablar, arreglo personal, entre otros. Estas formas prejuiciosas reproducir\u00e1n los hijos, menospreciando la individualidad de cada persona.<\/p>\n<p>Se dice que las distintas expresiones y relaciones de poder son inculcadas por la propia mujer y sostenidas por el hombre por ense\u00f1anza hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>Por ejemplo, mientras nuestros hijos son ni\u00f1os, les permitimos manifestar ciertas expresiones como ternura, cari\u00f1o, tristeza o dolor; pero llegada cierta edad, a los varones les decimos que deben ser fuertes, que los hombres no deben llorar, que deben ser audaces y agresivos.<\/p>\n<p>En cambio, a las ni\u00f1as les ense\u00f1amos que deben reprimir las manifestaciones de agresividad, de ira y de rebeld\u00eda porque si no se las considera como marimachos, o que son malas.<\/p>\n<p>Mentalizamos a las ni\u00f1as para expresar ternura, pasividad y sufrimiento. Es as\u00ed como construimos la mujer \u00abv\u00edctima\u00bb, sufrida, abnegada, desprovista de valor y a la madre con expresiones de tristeza y dolor.<\/p>\n<p>Nos olvidamos que los hombres est\u00e1n formados por los mismos \u00f3rganos y tejidos, que el coraz\u00f3n tiene la misma funci\u00f3n que el de las mujeres.<\/p>\n<p>En entrevista realizada por BBC Mundo, la psicoterapeuta mexicana Marina Casta\u00f1eda, en fecha 17 octubre 2017, manifest\u00f3 que hay estudios que demuestran que las madres amamantan m\u00e1s a los beb\u00e9s varones que a las ni\u00f1as. Y eso est\u00e1 inscrito en el lenguaje com\u00fan. Se le dice al hermano hombre: \u00abCuida a tu hermana\u00bb, y a la ni\u00f1a se le dice: \u00abatiende a tu hermano\u00bb.<\/p>\n<h2>Los hombres tienen que demostrar en todo momento y en todo lugar que son muy hombres. En esa necesidad, en ese esfuerzo extra, radica lo que llamamos machismo.<\/h2>\n<p>Sobre la pregunta \u00bfcu\u00e1les ser\u00edan tres <em>tips <\/em>para crear un macho?, la psicoterapeuta dice: \u00abUno, es hacerle sentir que es el rey del mundo. Dos, darle a entender que las mujeres que lo rodean est\u00e1n all\u00ed para atenderlo. Tercero, educar a los ni\u00f1os y a las ni\u00f1as de una manera muy distinta\u00bb.<\/p>\n<p>Elaboraci\u00f3n:Eva Lobat\u00f3n en el libro titulado El machismo ilustrado.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a><a href=\"http:\/\/ajuntament.barcelona.cat\/dretssocials\/sites\/default\/files\/arxius-documents\/impacte_violencia_masclista_es.pdf\">http:\/\/ajuntament.barcelona.cat\/dretssocials\/sites\/default\/files\/arxius-documents\/impacte_violencia_masclista_es.pdf<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se puede afirmar que las expresiones del machismo en la cultura dom\u00e9stica, empiezan desde la cuna. 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