{"id":118,"date":"2021-10-20T16:23:25","date_gmt":"2021-10-20T16:23:25","guid":{"rendered":"https:\/\/fundacionperiodismo.org\/derechos-humano-al-agua-y-saneamiento\/?p=118"},"modified":"2021-11-10T20:52:49","modified_gmt":"2021-11-10T20:52:49","slug":"los-ultimos-ancianos-de-villa-flor-de-pukara-que-dependen-de-la-cosecha-de-lluvia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fundacionperiodismo.org\/derechos-humano-al-agua-y-saneamiento\/los-ultimos-ancianos-de-villa-flor-de-pukara-que-dependen-de-la-cosecha-de-lluvia\/","title":{"rendered":"Los \u00faltimos ancianos de Villa Flor de Pukara que dependen de la cosecha de lluvia"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-119 alignleft\" src=\"https:\/\/fundacionperiodismo.org\/derechos-humano-al-agua-y-saneamiento\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/foto_grupo8-300x225.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/fundacionperiodismo.org\/derechos-humano-al-agua-y-saneamiento\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/foto_grupo8-300x225.jpg 300w, https:\/\/fundacionperiodismo.org\/derechos-humano-al-agua-y-saneamiento\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/foto_grupo8-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/fundacionperiodismo.org\/derechos-humano-al-agua-y-saneamiento\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/foto_grupo8-768x576.jpg 768w, https:\/\/fundacionperiodismo.org\/derechos-humano-al-agua-y-saneamiento\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/foto_grupo8-1536x1152.jpg 1536w, https:\/\/fundacionperiodismo.org\/derechos-humano-al-agua-y-saneamiento\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/foto_grupo8-2048x1536.jpg 2048w, https:\/\/fundacionperiodismo.org\/derechos-humano-al-agua-y-saneamiento\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/foto_grupo8-400x300.jpg 400w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>Con la mirada perdida en el horizonte, Julia Vallejos termina cada jornada de viento, tierra y sol agolpados en su piel, agotada por el tiempo, mirando ese camino empedrado y viejo, ese mismo camino donde ella vio la sombra de la espalda de sus siete hijos saliendo de Villa Flor de Pukara, ubicada a 100 kil\u00f3metros de la ciudad de Cochabamba (Bolivia), en el Valle Alto, buscando una mejor vida, porque no hay agua.<\/p>\n<p>Para llegar a la poblaci\u00f3n se tiene que ir en auto propio, pasar por Cliza y continuar m\u00e1s all\u00e1 del asfaltado en un arduo y seco camino empedrado, a un par de kil\u00f3metros de un cartel del Proyecto Gubernamental de Mi Agua, que solo dej\u00f3 tanques negros de pl\u00e1stico en las casas que bordean el camino, la mayor\u00eda vac\u00edos. As\u00ed avanzamos hacia nuestro destino, doblando a la derecha en un camino de tierra, surcando dos peque\u00f1os cerros hasta visualizar una hoyada, refugio de un peque\u00f1o molino de agua que parece, al lado de un hilo caf\u00e9 de agua, ah\u00ed es Villa Flor de Pukara, donde solo basta caminar por sus sinuosos hilos de pisadas en el suelo, para verificar que, de 40 viviendas, solo cuatro siguen habitadas.<\/p>\n<p>Julia tiene el cuerpo fr\u00e1gil, peque\u00f1o pero fuerte de esp\u00edritu y, contrario a sus vecinos, ella se qued\u00f3 en Villa Flor de Pukara, esperanzada, tal vez, resignada tambi\u00e9n. Vivi\u00f3 con su esposo muchos a\u00f1os, hasta el 2019 que la dej\u00f3 al fallecer, con \u00e9l cosechaban y sembraban su parcela, ahora la edad y la vista cansada le hace compartir (asociarse con otra persona para que trabaje su tierra por el 50% de ganancia) esta tarea. Pensativa piensa en esos d\u00edas, mientras el canto de algunos pajaritos y el sonido de una radio lejana le acompa\u00f1a en sus horas nost\u00e1lgicas, cuando los ni\u00f1os suyos y los de sus vecinos saltaban la acequia, y corr\u00edan al r\u00edo que es parte de la cuenca que recorre hasta el lago de la Angostura, cuando el verdor inundaba la vista.<\/p>\n<p>\u201cTodos se fueron. Me qued\u00e9 sola, todos mis hijos se fueron, yo me cocino sola. Mis hijos no vienen porque viven lejos, tres est\u00e1n en San Cruz, uno est\u00e1 en Cliza. Se fueron a buscar vida para que hagan estudiar a sus hijos\u2026 Antes pod\u00eda vivir con lo que sembraba, ahora ya no\u201d.<\/p>\n<p>Hace un a\u00f1o, el fuego arras\u00f3 con gran parte de la zona, no saben c\u00f3mo empez\u00f3 y no entienden por qu\u00e9 quemaron, si hay ya pocos habitantes, a esto se suma que las lluvias se movieron en su temporada, y es en menos meses cada a\u00f1o. \u201cLa gente no sabe c\u00f3mo es el cambio clim\u00e1tico, solo siente que las cosas cambian\u201d, dice el Coordinador General de la Fundaci\u00f3n Abril, Oscar Olivera Foronda, uno de los principales l\u00edderes de la Guerra del Agua en Bolivia, que ahora libra otro tipo de batallas, contra el cambio clim\u00e1tico, desde el campo, con la gente que vive de su producci\u00f3n agr\u00edcola, con la poblaci\u00f3n que persiste y se aferra a su tierra a pesar de la escasez del agua, alimento y la poca productividad agr\u00edcola, es as\u00ed que vio en Villa Flor de Pukara un escenario para ense\u00f1ar a cosechar la lluvia, almacenarla, administrarla y plantar los vegetales para que sean su alimento.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-120 alignleft\" src=\"https:\/\/fundacionperiodismo.org\/derechos-humano-al-agua-y-saneamiento\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/foto_grupo8.1-300x225.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/fundacionperiodismo.org\/derechos-humano-al-agua-y-saneamiento\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/foto_grupo8.1-300x225.jpg 300w, https:\/\/fundacionperiodismo.org\/derechos-humano-al-agua-y-saneamiento\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/foto_grupo8.1-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/fundacionperiodismo.org\/derechos-humano-al-agua-y-saneamiento\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/foto_grupo8.1-768x576.jpg 768w, https:\/\/fundacionperiodismo.org\/derechos-humano-al-agua-y-saneamiento\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/foto_grupo8.1-1536x1152.jpg 1536w, https:\/\/fundacionperiodismo.org\/derechos-humano-al-agua-y-saneamiento\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/foto_grupo8.1-2048x1536.jpg 2048w, https:\/\/fundacionperiodismo.org\/derechos-humano-al-agua-y-saneamiento\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/foto_grupo8.1-400x300.jpg 400w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p>\u201cAntes, los ancianos predec\u00edan el clima, pod\u00edan as\u00ed plantar, sembrar en ciertas \u00e9pocas del a\u00f1o, viendo el nivel de agua de los r\u00edos, o d\u00f3nde colocaban las ranas sus huevos, as\u00ed determinaban si el a\u00f1o ser\u00eda o no seco, si habr\u00eda lluvia. Hoy, esos mismos ancianos que se quedaron en estas tierras para morir en ellas, dicen que no pueden tener la capacidad de establecer un lenguaje con la naturaleza, no puede predecir qu\u00e9 pasar\u00e1 este a\u00f1o, no pueden establecer un v\u00ednculo con la madre tierra. Esto es el cambio clim\u00e1tico, este caos que genera dificultades para interpretar, la vivencia y concepci\u00f3n de la vida misma\u201d, explica Olivera.<\/p>\n<p>La Fundaci\u00f3n Abril, funciona hace casi dos d\u00e9cadas, formulando y ejecutando propuestas para una gesti\u00f3n equitativa y sustentable del agua y el trabajo, sus voluntarios recorren varias zonas de Cochabamba, para detectar poblaciones que necesiten de su gu\u00eda. As\u00ed, encontraron el lugar, un pueblo roto, con cuatro casas habitadas solo por ancianos, un pueblo sin juventud, sin ni\u00f1os, sin productividad agr\u00edcola. Es cierto que la migraci\u00f3n es un fen\u00f3meno muy cochabambino, arraigado en el Valle Alto, sin embargo, varios estudios sostienen que este fen\u00f3meno climatol\u00f3gico ser\u00eda tambi\u00e9n la causa del quiebre del v\u00ednculo entre el territorio y su gente.<\/p>\n<p>As\u00ed nace el proyecto de reforestar, ense\u00f1ar a hacer viveros, cosechar lluvia, mejorar la producci\u00f3n de hortalizas, con acciones que ayuden a que los j\u00f3venes vuelvan y trabajen estas tierras, se conecten con sus ra\u00edces, para que la memoria no se rompa, para reconstruir la comunidad, y un s\u00edmbolo de eso es un molino de agua, ubicado a pocos pasos del r\u00edo.<\/p>\n<p>Con sonrisa p\u00edcara, el Tata Julio Pardo Carballo habla en su lengua nativa del quechua sobre sus recuerdos de ni\u00f1o, all\u00e1 por 1954 cuando la comunidad se organiz\u00f3 por primera vez, para trasladar cada piedra y armar esta casa que aprovecha la fuerza motriz del agua de la acequia, para hacer harina de pan, para hacer chicha y conquistar a alguna muchacha. Esos recuerdos lo ataron a este espacio que llama hogar y que nunca abandon\u00f3.<\/p>\n<p>Con ese humor que les caracteriza, Bella Flor de Pukara conserva a\u00fan algunas ruinas arqueol\u00f3gicas, casas de piedras e historia mimetizada entre plantas secas, viento y polvo, que intentan recuperar como incentivo que atraiga a los autodesterrados por necesidad, valorizando sus ra\u00edces e historia, para que el verdor se propague en plena primavera y pinte estos cerros amarillos y caf\u00e9s de hoy.<\/p>\n<p>Pukara, que quiere decir \u2018fortaleza que da vida\u2019, es una palabra aymara y quechua al mismo tiempo, y es posible que el nombre original fuera Bella Flor de Pukara, en lugar de Villa, eso debido a la falta de la vocal \u201ce\u201d en el quechua, produciendo un cambio fon\u00e9tico en el nombre de esta comunidad. Esa fortaleza que, gracias al esfuerzo comunitario, produce papa, cebolla, acelga, tomate y otras verduras que van directo a sus cocinas a le\u00f1a.<\/p>\n<p>Maurizio Bagatin, italiano, es un t\u00e9cnico en consumo responsable, que vive ya varios a\u00f1os en Cochabamba, voluntario de la Fundaci\u00f3n Abril, resume su observaci\u00f3n y estudio sobre la raz\u00f3n de p\u00e9rdida de habitantes en la zona:<\/p>\n<p>\u201cDebido a la falta de asistencia del Estado, a la falta de una visi\u00f3n comunitaria. Hoy en d\u00eda las esperanzas pueden ser peque\u00f1as semillas, para recuperar as\u00ed su idiosincrasia e identidad, perdida por esas poblaciones aleda\u00f1as que crecieron y se almorzaron la fuerza laboral de peque\u00f1as comunidades como Bella Flor de Pukara\u201d.<\/p>\n<p>En esa ola de migraciones, se vio envuelta Serapia Flores viuda de Antezana, que se fue por la sequ\u00eda junto a sus hijos para migrar hacia el Chapare, Santa Cruz y Buenos Aires,<\/p>\n<p>\u201cNo hay vida por ac\u00e1, a causa de la sequ\u00eda\u2026 poca tierra hay para sembrar, solo hay agua cuando llueve, y cuando llueve se produce papa, ma\u00edz o arveja, cuando no hay lluvia, no produce. Si no hay lluvia no vivimos\u201d,<\/p>\n<p>Con voz firme dice que, as\u00ed como en su momento emigr\u00f3, tambi\u00e9n volvi\u00f3 decidida a encontrar un espacio para pasar sus \u00faltimos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Los pocos habitantes y quienes visitan la Villa creen que, ante la escasez de agua, una v\u00eda de soluci\u00f3n es la cosecha de agua de lluvia, considerada una estrategia de los pueblos originarios, que puede servir para hacer frente a la sequ\u00eda. Esta posibilidad es la que ayuda a renacer la esperanza y el sue\u00f1o de una vida en armon\u00eda con la tierra, esta esperanza que lleva a la se\u00f1ora B\u00e1rbara Vallejos, deshilvanar en su cabeza la posibilidad de retornar a estas tierras. Para ocupar la casita que dej\u00f3 abandonada hace a\u00f1os, cuando emigr\u00f3 junto a su esposo y sus nueve hijos,<\/p>\n<p>\u201cAntes, carg\u00e1bamos agua en burro, y mis hijas llevaban en bidones, por d\u00eda lleg\u00e1bamos a casa con 60 litros, antes hab\u00eda m\u00e1s gente que como yo por la escasez, nos hemos ido a Cliza para que estudien mis wawas. Ahora tengo aun tres en el colegio, otros han salido de la Normal de profesores y uno de mis hijos quiere estudiar agronom\u00eda\u201d,<\/p>\n<p>Lo dice con ojos emocionados, porque la tierra llama, y esta posibilidad de cosechar lluvia, tener agua del molino, la emociona y la lleva a visitar una vez m\u00e1s su casita, su ex hogar, a pocos pasos de la casa que fuera tambi\u00e9n de su madre y se encuentra sin techo, carcomida por la maleza y los escombros.<\/p>\n<div style=\"width: 760px;\" class=\"wp-video\"><video class=\"wp-video-shortcode\" id=\"video-118-1\" width=\"760\" height=\"428\" preload=\"metadata\" controls=\"controls\"><source type=\"video\/mp4\" src=\"https:\/\/fundacionperiodismo.org\/derechos-humano-al-agua-y-saneamiento\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/video_grupo8.mp4?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/fundacionperiodismo.org\/derechos-humano-al-agua-y-saneamiento\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/video_grupo8.mp4\">https:\/\/fundacionperiodismo.org\/derechos-humano-al-agua-y-saneamiento\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/video_grupo8.mp4<\/a><\/video><\/div>\n<p>Este peque\u00f1o basti\u00f3n de perseverancia, es solo un punto dentro de la problem\u00e1tica m\u00e1s grande dentro el Valle Alto, y que es parte de un estudio del Centro Agua de la Universidad Mayor de San Sim\u00f3n, donde su coordinador de proyecto, Alfredo Dur\u00e1n N\u00fa\u00f1ez del Prado, asegura que esta tierra se ha convertido en una especie de alfiletero desde los a\u00f1os 80 del siglo XX, por la tremenda explotaci\u00f3n de agua, muchas poblaciones perforaban pozos, sin normativa ni regulaci\u00f3n vigente, no hab\u00edan planes de ning\u00fan tipo de tratamiento de las aguas subterr\u00e1neas en Bolivia, entonces no se conoc\u00eda lo que hab\u00eda debajo, la capacidad acu\u00edfera, como se descargaba y se volvi\u00f3 una actividad irresponsable, ya en los 90 se trat\u00f3 de regular un poco m\u00e1s, sin embargo, la falta de experiencia, y acciones pol\u00edticas buscando votos llevaba tambi\u00e9n a perforar y entregar pozos que en muchos casos no son sostenibles. Esta situaci\u00f3n enciende las alarmas.<\/p>\n<p>\u201cEntre las cosas que encontramos en los estudios, es sobre el nivel de agua, imag\u00ednense una esponja que est\u00e1 sumergida en la tierra, saturada de agua y tiene 50 metros de altura (espesor del acu\u00edfero) para que tengan una idea, que viene de r\u00edos y de la lluvia, entonces si esta esponja uno empieza a chuparle con bombillas (como ser\u00eda cada pozo) y suman las bombillas, en alg\u00fan momento el nivel de agua llega a bajar, y eso significa que cada vez hay menos agua. El nivel de agua en Cliza y Toco baj\u00f3 de 20 a 30 metros del nivel original que ten\u00eda, es decir, lo que tard\u00f3 en llenar en siglos, se gast\u00f3 en 50 a\u00f1os, es realmente cr\u00edtico, 50 a\u00f1os es un periodo de tiempo muy corto, y si mira la pr\u00f3xima generaci\u00f3n \u00e9sta no tendr\u00e1 agua por la sobreexplotaci\u00f3n de los acu\u00edferos\u201d.<\/p>\n<p>La quema de bosques y el chaqueo \u2014dice Alfredo Dur\u00e1n N\u00fa\u00f1ez\u2014 son el peor aporte para que se perciba el cambio clim\u00e1tico global y a nivel regional, desde los a\u00f1os 70 hemos deforestado la mitad de los bosques que ten\u00edamos y tuvo efecto en el balance h\u00eddrico del pa\u00eds, hay pocos reportes de un incremento de la temperatura cada a\u00f1o, se alarg\u00f3 el periodo de clima caliente de 3 a 4 meses, el cultivo de papa tuvieron que subir a los cerros para recoger el agua, en perjuicio de las zonas bajas, es decir, se ampli\u00f3 la zona agr\u00edcola en este efecto de subir a las monta\u00f1as. Estos fen\u00f3menos se encadenan entre s\u00ed, y cambian los patrones de producci\u00f3n en las \u00e1reas agr\u00edcolas al moverse de zonas, dejan atr\u00e1s otras inf\u00e9rtiles y sin producci\u00f3n agr\u00edcola, generando un proceso de transformaci\u00f3n en toda la regi\u00f3n.<\/p>\n<p>El cambio clim\u00e1tico est\u00e1 afectando a las poblaciones m\u00e1s vulnerables, dice el docente e investigador del Centro Aguas de la Universidad Mayor de San Sim\u00f3n, Iv\u00e1n Gonzalo del Callejo que cree que otras medidas urgentes son la protecci\u00f3n de las cuencas, la restauraci\u00f3n de la vegetaci\u00f3n forestaci\u00f3n, reforestaci\u00f3n y conservar el agua de lluvia en el lugar donde cae, y que no se escape el agua.<\/p>\n<p>\u201cNo existe una pol\u00edtica agraria concreta, lo m\u00e1s concreto que se ve es la permisibilidad para que vayan a quemar, chaquear bosques para lotear dirigido solo a cierto sector poblacional, pero medidas para fortalecer la producci\u00f3n agr\u00edcola de Cochabamba, no son visibles\u201d, finaliza Dur\u00e1n.<\/p>\n<p>Con ese panorama, las esperanzas parecen estar sujetas con piedritas en tierra firme para que no se las lleve el viento, por eso el peque\u00f1o pueblo de Villa Flor de Pukara se engalana de sonrisas y atenciones, a quien les visite y les d\u00e9 una mano amiga para estas parejas de ancianos, a quienes recuerdan que a\u00fan hay por qu\u00e9 vivir, y que las semillas pueden recolectarse en un dep\u00f3sito que construir\u00e1n para ellos, y que el molino ser\u00e1 mejorado, o que un pozo de agua podr\u00e1 ser instalado para consumo de cocina. Ellos, en agradecimiento dan de su cocina un plato de comida, en un\u00a0 aptaphi que corona la media jornada, entre bromas y risas con mucha chicha elaborada gracias a los 15 minutos que funcion\u00f3 el molino con el agua de la acequia, los discursos y aliento inundan la casa de la pareja m\u00e1s joven que persiste en la Villa, mientras dos perros beben agua caf\u00e9 de un ba\u00f1ador en el patio.<\/p>\n<p>Para los habitantes de estas cuatro casas, sus necesidades se resumen por el momento en tener un sistema de riego, agua potable y recuperar sus semillas para que puedan producir como antes. Ellos tienen el sue\u00f1o de comercializar sus productos: \u201cEn vez de traer pan de Toco, nosotros tenemos que llevar pan a Toco. Estamos para trabajar, para levantarnos e ir hacia arriba\u201d, dice Zacar\u00edas Reyes, el \u2018profesor\u2019 que educaba a los ni\u00f1os en la escuela m\u00e1s cercana, que cerr\u00f3 a falta de estudiantes, pero la simplicidad y paz de Villa Flor de Pukara lo atrap\u00f3 en sus escapadas de fin de semana.<\/p>\n<p>Todo se resume y da vueltas alrededor del agua, por que esperan que haya mejores d\u00edas con agua. Esa es la \u00fanica raz\u00f3n y denominador com\u00fan del emotivo reencuentro, que trasluce esa sed de agua, esa sed de alegr\u00eda construida por la generosidad de quienes se quedaron y quienes buscan apoyar esta simbolog\u00eda de construcci\u00f3n de comunidad campesina.<\/p>\n<p>En la mesa del simb\u00f3lico apthapi, que trata de una comida comunitaria donde todos traen un plato para compartir, do\u00f1a Julia se sienta ayudada de su bast\u00f3n, sonr\u00ede e ilumina sus ojos ya cansados, porque en mucho tiempo no sent\u00eda tanta algarab\u00eda y gente compartiendo un plato de comida, bebida y proyecci\u00f3n de futuro; en este su pueblo que muchos a\u00f1os estuvo lejos de la mirada de sus hijos, de quienes otorgan los servicios b\u00e1sicos, y de sus propias autoridades\u2026 y conf\u00eda, simplemente conf\u00eda.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-121 aligncenter\" src=\"https:\/\/fundacionperiodismo.org\/derechos-humano-al-agua-y-saneamiento\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/foto_grupo8.2-300x169.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"169\" srcset=\"https:\/\/fundacionperiodismo.org\/derechos-humano-al-agua-y-saneamiento\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/foto_grupo8.2-300x169.jpg 300w, https:\/\/fundacionperiodismo.org\/derechos-humano-al-agua-y-saneamiento\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/foto_grupo8.2-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/fundacionperiodismo.org\/derechos-humano-al-agua-y-saneamiento\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/foto_grupo8.2-768x432.jpg 768w, https:\/\/fundacionperiodismo.org\/derechos-humano-al-agua-y-saneamiento\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/foto_grupo8.2-421x237.jpg 421w, https:\/\/fundacionperiodismo.org\/derechos-humano-al-agua-y-saneamiento\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/foto_grupo8.2.jpg 1536w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p>Texto y fotos: Leonor Miroslava F\u00e9rnandez Guevara y Rina L\u00f3pez Villarroel<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Este reportaje fue realizado en el marco del curso \u201cDerecho humano al agua, saneamiento y periodismo\u201d, promovido por la Fundaci\u00f3n Para el Periodismo, con el apoyo financiero de la Agencia Espa\u00f1ola de Cooperaci\u00f3n Internacional para el Desarrollo (AECID) y de la Uni\u00f3n Europea.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Con la mirada perdida en el horizonte, Julia Vallejos termina cada jornada de viento, tierra y sol agolpados en su piel, agotada por el tiempo, &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":119,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[9],"tags":[],"class_list":["post-118","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-grupo-7"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/fundacionperiodismo.org\/derechos-humano-al-agua-y-saneamiento\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/118","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/fundacionperiodismo.org\/derechos-humano-al-agua-y-saneamiento\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/fundacionperiodismo.org\/derechos-humano-al-agua-y-saneamiento\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fundacionperiodismo.org\/derechos-humano-al-agua-y-saneamiento\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fundacionperiodismo.org\/derechos-humano-al-agua-y-saneamiento\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=118"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/fundacionperiodismo.org\/derechos-humano-al-agua-y-saneamiento\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/118\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":172,"href":"https:\/\/fundacionperiodismo.org\/derechos-humano-al-agua-y-saneamiento\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/118\/revisions\/172"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fundacionperiodismo.org\/derechos-humano-al-agua-y-saneamiento\/wp-json\/wp\/v2\/media\/119"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/fundacionperiodismo.org\/derechos-humano-al-agua-y-saneamiento\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=118"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/fundacionperiodismo.org\/derechos-humano-al-agua-y-saneamiento\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=118"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/fundacionperiodismo.org\/derechos-humano-al-agua-y-saneamiento\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=118"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}