{"id":27,"date":"2021-10-20T16:25:12","date_gmt":"2021-10-20T16:25:12","guid":{"rendered":"https:\/\/fundacionperiodismo.org\/derechos-humano-al-agua-y-saneamiento\/?p=27"},"modified":"2021-11-10T20:52:28","modified_gmt":"2021-11-10T20:52:28","slug":"quillacollo-bocas-cerradas-y-pozos-de-agua-a-pedir-de-boca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fundacionperiodismo.org\/derechos-humano-al-agua-y-saneamiento\/quillacollo-bocas-cerradas-y-pozos-de-agua-a-pedir-de-boca\/","title":{"rendered":"Quillacollo: bocas cerradas y pozos de agua a pedir de boca"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-74 alignleft\" src=\"https:\/\/fundacionperiodismo.org\/derechos-humano-al-agua-y-saneamiento\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/foto_grupo5-300x225.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/fundacionperiodismo.org\/derechos-humano-al-agua-y-saneamiento\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/foto_grupo5-300x225.jpg 300w, https:\/\/fundacionperiodismo.org\/derechos-humano-al-agua-y-saneamiento\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/foto_grupo5-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/fundacionperiodismo.org\/derechos-humano-al-agua-y-saneamiento\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/foto_grupo5-768x576.jpg 768w, https:\/\/fundacionperiodismo.org\/derechos-humano-al-agua-y-saneamiento\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/foto_grupo5-1536x1152.jpg 1536w, https:\/\/fundacionperiodismo.org\/derechos-humano-al-agua-y-saneamiento\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/foto_grupo5-2048x1536.jpg 2048w, https:\/\/fundacionperiodismo.org\/derechos-humano-al-agua-y-saneamiento\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/foto_grupo5-400x300.jpg 400w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p>La Empresa Municipal de Agua Potable y Alcantarillado Sanitario Quillacollo (Emapaq), en un expreso informe, precis\u00f3 que atiende al 24 por ciento de las instalaciones domiciliarias, es decir, 8.073 de las 28.499 viviendas de la mancha urbana.<\/p>\n<p>Paralelamente, m\u00e1s del 70 por ciento de las conexiones est\u00e1n bajo la tuici\u00f3n de las Organizaciones Territoriales de Base (OTB). Las restantes son aprovisionadas por casi media docena de empresas \u201caguateras\u201d, y de aguas superficiales, principalmente, en \u00e1reas rurales. A ellas se suman, desafiantes, innumerables pozos familiares, de las industrias y empresas que prescinden de toda norma.<\/p>\n<p>Esta diversidad de servicios genera tambi\u00e9n un confuso escenario de conexiones. El \u201cInforme de Sistema de gesti\u00f3n sostenible del agua para la ciudad de Quillacollo\u201d de \u00c9ricka Guti\u00e9rrez Ayala, de la Universidad de Alicante (Espa\u00f1a), se\u00f1ala: \u201cEl Plan Maestro de Agua Potable y Alcantarillado de Quillacollo (PMAPA), fue creado para (\u2026) la construcci\u00f3n de un sistema integral de alcantarillado sanitario en reemplazo del viejo sistema (..). La instalaci\u00f3n de nuevas redes se empez\u00f3, pero no se finaliz\u00f3 y a\u00fan est\u00e1 paralizada, solo funciona la red antigua. Bajo las calles de Quillacollo se pueden encontrar tres redes superpuestas de agua: Emapaq, PMAPA y vecinales\u201d.<\/p>\n<p>Un \u201cpocero\u201d, que prefiri\u00f3 no identificarse, se\u00f1al\u00f3 que en Quillacollo existen por lo menos cuatro empresas estables. Mientras que otras, como la suya, operan con maquinaria artesanal. \u201cLas perforaciones para las OTB, son de 6 pulgadas de di\u00e1metro y a 120 metros de profundidad, cuyo costo fluct\u00faa de 110 y 120 d\u00f3lares el metro lineal. Hay demanda, pero tambi\u00e9n dificultades para los permisos. Las OTB, tienen paso libre\u201d, dijo.<\/p>\n<p>La complejidad del acceso al agua para los vecinos quillacolle\u00f1os se evidencia en un sinf\u00edn de an\u00e9cdotas. Segundina Ortega Acebey, de la OTB Catavi, ubicada al noreste de Quillacollo explic\u00f3: \u201cSomos 110 socios, con un pozo y el acceso a es de 500 d\u00f3lares. El pago mensual es de un boliviano por metro c\u00fabico. Se cerr\u00f3 un pozo privado\u201d. Por su parte, Willy Rojas Cortez, del \u201ccasco viejo\u201d, cuenta con una conexi\u00f3n municipal, y tambi\u00e9n con un propio pozo, asumi\u00f3 la perforaci\u00f3n, por el escaso flujo del acu\u00edfero municipal. Mientras que Estefan\u00eda Lazarte Escobar, de la OTB Siglo XX, ubicada en el sur, puntualiz\u00f3: \u201cInscritos en la OTB somos 84, tenemos un pozo y, para ser socio se paga 1.000 d\u00f3lares\u201d.<\/p>\n<p><strong>El poder vecinal<\/strong><\/p>\n<p>En este contexto, normalmente las dirigencias vecinales procuran las perforaciones, y habilitan y regentan las conexiones. Al haberse hecho responsables de la administraci\u00f3n de los pozos definen tambi\u00e9n los costos de afiliaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sin embargo, los costos no son nada m\u00f3dicos. Los vecinos revelaron que las inscripciones fluct\u00faan entre 500 y mil d\u00f3lares, mientras el sistema municipal cuesta 272 bolivianos, es decir, menos de 40 d\u00f3lares. El costo del consumo tambi\u00e9n presenta marcadas disparidades. Los mismos vecinos han fijado modalidades como tarifas cobradas seg\u00fan el registro del medidor, a costos que var\u00edan entre 1 y 2 bolivianos por metro c\u00fabico. Mientras tanto, en el sistema municipal rige un canon fijo de 10 bolivianos que desde\u00f1a la implementaci\u00f3n de medidores y abre la facilidad de un consumo ilimitado. Ello implica que, en promedio, las conexiones ediles permiten consumir hasta 60 veces m\u00e1s agua por un costo seis veces menor y para los sectores mejor acomodados.<\/p>\n<p>Los costos para quienes reciben el servicio vecinal no se limitan a las tarifas. La regencia vecinal aplica multas y sanciones por incumplimientos a sus mandantes. Casi en todas las OTB se exigen tambi\u00e9n cobros adicionales, para la renovaci\u00f3n de tuber\u00edas, reparaci\u00f3n o adquisici\u00f3n de una nueva bomba y l\u00f3gicamente, el servicio t\u00e9cnico eventual.<\/p>\n<p>Consecuencia, el poder vecinal gestiona este \u201crecurso estrat\u00e9gico\u201d sin mayor regulaci\u00f3n y sus potenciales errores y excesos pueden pasar impunes. Sin embargo, pese a los costos y variadas dificultades a\u00f1adidas, a\u00fan no han logrado sumar al servicio una cualidad importante: casi toda el agua provista carece de tratamientos microbiol\u00f3gicos.<\/p>\n<p><strong>Agua cara y turbia<\/strong><\/p>\n<p>En este proceso una gran mayor\u00eda de las proveedoras relegan la depuraci\u00f3n de sus aguas. Al fluido por tuber\u00eda se adhiere normalmente, como es l\u00f3gico, una variedad de microorganismos. Para evaluar la calidad de las aguas que consume Quillacollo la Alcald\u00eda dispone de dos reparticiones de an\u00e1lisis qu\u00edmicos, dependientes tambi\u00e9n de dos instancias, y sin relaci\u00f3n entre ellas. Sin embargo, ambas carecen de informaci\u00f3n actual, pero admitieron poseer \u201calguna\u201d informaci\u00f3n, considerada confidencial, condici\u00f3n que, se\u00f1alaron, requiere autorizaci\u00f3n previa. Frente a la complejidad del sistema es frecuente que autoridades y administradores opten por el silencio.<\/p>\n<p>Sin embargo, ya existen indicios del estado del agua que se consume en esta urbe de casi 140 mil habitantes. El investigador Juan E. Cabrera de la Universidad Privada de Bolivia, en su estudio titulado la \u201cFragmentaci\u00f3n urbana por medio de redes de agua: el caso de Cochabamba, Bolivia\u201d, sostiene: \u201c(\u2026)Los ex\u00e1menes de aguas subterr\u00e1neas han podido verificar la existencia de coliformes totales, plomo, heces y otro tipo de contaminantes\u201d. Seg\u00fan el informe citado al inicio de este reportaje, de los 35 pozos que administra Emapaq, \u201csiete de ellos, reciben dosificaci\u00f3n con pastillas de tricloro\u201d, para evitar mayores da\u00f1os a la salud.<\/p>\n<p>As\u00ed, el municipio de Quillacollo pr\u00e1cticamente se halla acribillado de pozos de agua, sin coraza sanitaria, sin apropiada regulaci\u00f3n de consumo. Mientras tanto, los grifos resultan manipulados con plena autonom\u00eda por los dirigentes vecinales, quienes manejan fluidamente un caudal econ\u00f3mico, muy potable, y bajo el riesgo de que tengan destinos poco cristalinos.<\/p>\n<p><strong>Texto y fotos: Johnny Fern\u00e1ndez Rojas<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Este reportaje fue realizado en el marco del curso \u201cDerecho humano al agua, saneamiento y periodismo\u201d, promovido por la Fundaci\u00f3n Para el Periodismo, con el apoyo financiero de la Agencia Espa\u00f1ola de Cooperaci\u00f3n Internacional para el Desarrollo (AECID) y de la Uni\u00f3n Europea.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Empresa Municipal de Agua Potable y Alcantarillado Sanitario Quillacollo (Emapaq), en un expreso informe, precis\u00f3 que atiende al 24 por ciento de las instalaciones &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":74,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[],"class_list":["post-27","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-grupo-5"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/fundacionperiodismo.org\/derechos-humano-al-agua-y-saneamiento\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/27","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/fundacionperiodismo.org\/derechos-humano-al-agua-y-saneamiento\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/fundacionperiodismo.org\/derechos-humano-al-agua-y-saneamiento\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fundacionperiodismo.org\/derechos-humano-al-agua-y-saneamiento\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fundacionperiodismo.org\/derechos-humano-al-agua-y-saneamiento\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=27"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/fundacionperiodismo.org\/derechos-humano-al-agua-y-saneamiento\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/27\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":170,"href":"https:\/\/fundacionperiodismo.org\/derechos-humano-al-agua-y-saneamiento\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/27\/revisions\/170"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/fundacionperiodismo.org\/derechos-humano-al-agua-y-saneamiento\/wp-json\/wp\/v2\/media\/74"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/fundacionperiodismo.org\/derechos-humano-al-agua-y-saneamiento\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=27"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/fundacionperiodismo.org\/derechos-humano-al-agua-y-saneamiento\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=27"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/fundacionperiodismo.org\/derechos-humano-al-agua-y-saneamiento\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=27"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}