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    Hace siete años Uruguay se tomó en serio la desinformación. Y sí importó.

    26 febrero, 2026
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    Hace siete años Uruguay se tomó en serio la desinformación,

    Y sí importó.

     

    Dos iniciativas independientes —Verificado.uy y el Pacto Ético— marcaron un precedente regional sobre cómo enfrentar la desinformación desde el periodismo, la política y la sociedad civil.

    Por Sally Stapleton

    Hace siete años Uruguay se tomó en serio la desinformación.

    Sí importó.

    Después de una vida dedicada al periodismo, una constatación me conmovió: Las historias más importantes que cubrí tenían un elemento deliberado de mentiras creadas intencionalmente o desinformación que generó violencia, trauma y muerte.

    El genocidio en Ruanda contra los Tutsis ocurrió en 1994, cuando el término desinformación no se usaba tan libremente ni con frecuencia. Los otros casos: la masacre en la escuela primaria Sandy Hook y el ataque de desinformación lanzado por Alex Jones contra las familias de los niños y el personal de la escuela que fueron asesinados; la masacre en la Sinagoga “Árbol de la Vida” (Tree of Life) inspirada en teorías de conspiración y publicadas en redes sociales por el asesino[1]; y el uso del refrán “Detengan el robo” (Stop the Steal) que precedió al asalto al Capitolio de Estados Unidos el 6 de enero de 2021.

    Claro que esto importa porque el problema de la desinformación está empeorando, no mejorando y no solo en Estados Unidos sino en todo el mundo. Uruguay se destaca como una notable excepción, hace siete años unos periodistas enfrentaron el problema con dos iniciativas independientes gestionadas simultáneamente. Lo que funcionó en un país de 3,5 millones de habitantes puede no funcionar en otro lugar. Uruguay demostró que la colaboración es el camino a seguir y que los demás aprendamos de su historia.

    La perversidad de la desinformación, el caos que genera, la presencia frecuente de mentiras violentas, insistentes y premeditadas hace difícil identificar cuál es la forma más eficaz para frenarla en países en los que la libertad de información y de expresión está institucionalizada.

    Uruguay frente a la amenaza

    En Uruguay, dos alianzas no relacionadas entre sí comenzaron a formarse, a fines de 2018, ambas impulsadas por un mismo objetivo, reducir la desinformación: Verificado.uy (un proyecto de verificación de datos formado por medios competidores) y El Pacto Ético (líderes de los seis partidos políticos uruguayos firmaron un pacto ético para abstenerse de difundir y para denunciar la desinformación).

     

    En el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo, los líderes de los seis partidos políticos uruguayos firmaron el Pacto Ético contra la desinformación el 26 de abril de 2019.
    (Foto: Departamento de Fotografía del Parlamento del Uruguay)

    ¿Por qué un país con un problema insignificante — que hasta la fecha no era blanco de campañas de desinformación de parte de Rusia o China— se esforzó tanto en 2018, de cara a las elecciones presidenciales de 2019, y repitió la experiencia en 2024?

    ¿Por qué políticos, periodistas, organizaciones de la sociedad civil y académicos uruguayos dedicaron tanta energía a un problema casi inexistente? En otoño de 2025, pasé tres meses allí para averiguarlo.

    El país se forjó a comienzos del siglo XIX como un amortiguador entre dos vecinos históricamente antagonistas: Brasil y Argentina. Uruguay estuvo asolado durante todo el siglo XIX y principios del siglo XX por violentos conflictos civiles. Sí, hubo una dictadura militar entre 1973 y marzo de 1985, y esa ausencia de libertad —y su recuperación— solo reforzó la manera colaborativa de resolver los problemas entre las instituciones uruguayas para fortalecer la democracia. El lema es consenso antes que confrontación.

    Durante los dos primeros meses obtuve siempre la misma respuesta: los uruguayos se asustaron al ver como la desinformación se desbordaba y erosionaba la fe en la verdad, en los medios y en las instituciones en Argentina, Brasil, en el Reino Unido durante la campaña del Brexit y en el primer gobierno de Trump. Eso fue lo que los impulsó a reaccionar ante la amenaza. Pero yo no estaba convencida que esa fuera toda la explicación.

    La respuesta que finalmente tuvo sentido fue la de Martín Aguirre, periodista de cuarta generación y director de El País, el medio de mayor circulación en Uruguay. Según Aguirre, hubo algo diferente en la campaña presidencial de 2019. Aguirre contó que apareció un político desconocido, de 37 años, quien era visto como un intruso con enormes cantidades de dinero, casado con la hija de un oligarca ruso, que llegó a la escena uruguaya para postularse a la presidencia por el Partido Nacional, también conocido como los Blancos.

    “Juan Sartori es un tipo que es de Uruguay. Se fue muy joven e hizo una fortuna en Europa, difícil entender cómo”, dice Aguirre. Se casó con la hija de uno de los magnates rusos más ricos, propietario del club de fútbol AS Mónaco y de la isla Skorpios. “Ahora volvió acá y empezó a decir que quería ser presidente, llegó con mucho dinero”.

    “En cierto momento durante las primarias del partido Blancos, él iba segundo. Las encuestas mostraban que incluso podía haberle ganado a Lacalle Pou (el eventual ganador). Había mucha gente nerviosa. Somos muy orgullosos de nuestro sistema político y de nuestros partidos políticos, acá hay que ganarse el espacio… creo que a la gente le disgusta alguien que viene del exterior y quiere comprar su camino al poder”, agrega Aguirre.

    Pero las preguntas persistían, Sartori estaba casado con la hija del oligarca ruso multimillonario, Dmitry Rybolovlev, magnate de fertilizantes. Rybolovlev fue incluido en un documento no clasificado del Departamento del Tesoro de EE.UU., publicado el 29 de enero de 2018 y entregado a comités del Congreso, como parte de una lista de oligarcas rusos cercanos a Putin.Rybolovlev apareció en las noticias 10 años antes cuando pagó 95 millones de dólares por una propiedad en Palm Beach la misma por la que Donald Trump pagó menos de la mitad cuatro años antes. La venta, el comprador y el vendedor fueron noticia en todo el mundo.

    Tras la publicación de la lista de Rusia por el Tesoro, los senadores demócratas Ron Wyden[3] y Cory Booker[4] argumentaron que la venta en 2008 “merecía mayor escrutinio” y pidieron al secretario del Tesoro, Mnuchin que compartiera documentos relacionados con la operación. Rybolovlev no fue incluido en una lista de sanciones de EE.UU.

    El lanzamiento de Verificado.uy

    Verificado.uy, la coalición de verificación de datos de 2019 formada por medios de comunicación, académicos y expertos de la sociedad civil uruguaya. (Foto: Sandro Pereyra/Verificado.uy)

    Ese fue el telón de fondo de la campaña presidencial de 2019 y el nacimiento de Verificado.uy, una coalición de medios uruguayos, sociedad civil, académicos y estudiantes universitarios trabajando para verificar información en redes sociales, discursos y debates de los candidatos.

    La idea de la verificación, una iniciativa que contempló todo el espectro de medios del país, surgió de los fundadores originales de la diaria, el segundo medio en circulación. El trabajo de Damián Osta, cofundador y gerente general, era mantener la cooperativa de noticias a flote y avanzar. Sus colegas lo citaban como “él de las ideas”. En 2003 y 2004 fue parte de un grupo de estudiantes universitarios que sentían que las noticias de Uruguay no reflejaban ni sus intereses ni sus preocupaciones, por lo que crearon su propio medio. Con ese espíritu, el grupo debatió y afinó la creación de Verificado.uy.

    Osta admite su pesimismo sobre el impacto duradero que la iniciativa tendría. Aún con más de 100 periodistas, socios universitarios, estudiantes, expertos de la sociedad civil y más de 30 medios aliados digitales y tradicionales, afirma: “Lo que sí te puedo decir es que me veía con mucha preocupación procesos electorales donde se manipulaba la opinión pública, donde ya Cambridge Analytica había hecho destrozos en elecciones en países vecinos. Entonces, lo que me motivó fue tratar de preservar la calidad informativa de un proceso electoral y la convivencia democrática que en Uruguay es tan valorada, tan cuidada. Y bueno, funcionó bien porque nos reunimos medios de distintos signos políticos, universidades, medios del interior, de la capital, la evaluación es positiva, pero en realidad no soy optimista respecto a la capacidad que tienen este tipo de instrumentos para frenar la desinformación”, observó.

    Osta obtuvo financiamiento de Google, Facebook (hoy Meta) y luego del Instituto Poynter. Se inspiraron en Comprova (Brasil), de la Asociación Brasileña de Periodismo de Investigación, y en Verificado 2018 de México, ambos proyectos colaborativos de verificación de hechos.

    Para poner en marcha la iniciativa, los miembros de Verificado.uy organizaron un seminario de dos días en abril de 2019, al que se unió el periodista, educador y promotor de la alfabetización mediática Dan Gillmor. Su impresión fue que si algún país podía lograr educar a sus votantes sobre la verdad y la falsedad durante la campaña presidencial de ese año, ese país era Uruguay.

    Gillmor, fue cofundador de News Co/Lab en la Escuela de Periodismo y Comunicación Masiva Walter Cronkite de la Universidad Estatal de Arizona. Trabajó durante 25 años como reportero y editor en el San Jose Mercury News cubriendo tecnología y su impacto.

    “Pensé que, en cierto modo, era innovador para el periodismo, porque los periodistas son muy celosos y poco colaborativos fuera de sus propias organizaciones, algo que solo ha empezado a cambiar desde que el negocio se derrumbó… Uruguay tenía la posibilidad de hacerlo bien, algo que no podía suceder en muchos otros lugares. Recuerdo que había una enorme buena voluntad en la sala. También había cierto escepticismo por parte de los periodistas, que querían asegurarse de que no se limitaba su capacidad para hacer su trabajo de otras maneras”, dijo Gillmor.

    Sobre la falta de acción entre los medios en EE.UU., Gillmor añadió: “Muy pocas organizaciones entienden la amenaza de la desinformación, mucho menos han reaccionado de manera adecuada. Espero que no sea demasiado tarde”.

    Hacer realidad el Pacto Ético con suerte, buen timing, un «padrino» y Disney World

    Al mismo tiempo, pero sin solaparse con los actores, la APU —el sindicato de trabajadores de la prensa— promovió un acuerdo para que los seis partidos políticos uruguayos se comprometieran a no difundir información errónea en la campaña electoral de 2019. Dos viejos amigos periodistas, recientemente elegidos líderes de la APU, pensaron que sería posible lograrlo.

    A mediados de diciembre de 2018, Fabián Cardozo fue elegido presidente de la APU y era corresponsal presidencial de la Televisión Pública de Uruguay. Luis Curbelo era secretario de prensa del sindicato y su cargo en TV Ciudad era el de coordinador general de noticias.

    Los dirigentes de la Asociación de la Prensa Uruguaya, Fabián Cardozo, a la izquierda, y Luis Curbelo, entrevistados el 17 de septiembre de 2025, fueron elegidos para ocupar los cargos de presidente y secretario de prensa del sindicato, respectivamente, en 2018. (Foto: Sally Stapleton)

    En febrero de 2019, ambos líderes de la APU debatieron internamente que la desinformación sería la prioridad por afrontar.

    El 25 de febrero del 2019, se reunieron por primera vez con líderes políticos. Javier Miranda, líder de la coalición de izquierda Frente Amplio, dijo “Cuenten con nosotros”. Beatriz Argimon, del conservador Partido Nacional y después vicepresidenta de Lacalle Pou, sin dudar, dio una misma respuesta positiva.

    El problema era la falta de dinero: “No teníamos ni un centavo”, dijo Curbelo.

    La solución llegó cuando Cardozo, mientras viajaba en autobús hacia las oficinas de la APU en el centro de Montevideo, leyó un artículo en Noticias Uruguay sobre el estadista uruguayo Enrique V. Iglesias, quien hablaba de la urgencia de tomar medidas contra la desinformación. “Algo hay que hacer, no sé qué, pero las fuerzas negativas que quieren perturbar la democracia son un enemigo que hay que enfrentar”, dijo Iglesias.[5]

    Cardozo estaba eufórico.

    El primer viernes de abril del 2019. Cardozo se dio cuenta que Iglesias podía resolver todos los problemas de la APU y colocar el pacto ético en su lugar. Iglesias, ex Secretario General Iberoamericano, ex presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, (BID), y exministro de Relaciones Exteriores de Uruguay, una personalidad uruguaya y del mundo, declaró en una entrevista que “el fenómeno de las fake news (noticias falsas) era un problema para la democracia y que alguien debía hacer algo al respecto”, y “así fue como se convirtió en nuestro padrino”.

    Dos días después Cardozo y Curbelo consiguieron una entrevista con Iglesias y fue en ese momento que llamó a Stefan Liller, el representante del Programa para el Desarrollo de las Naciones Unidas, entre otros. En pocos días contactó al PNUD, UNESCO, la Fundación Friedrich-Ebert, la Fundación Astur, entidad sin fines de lucro creada por Iglesias, y otras entidades que financiaron la iniciativa, con firma oficial incluida, capacitación para periodistas y alfabetización en desinformación en los 19 departamentos del país.

    Cardozo relata entre risa y asombro: «Creo que conectamos a los pocos minutos de hablar. Y el hombre llamó a su secretaria y le dijo: ‘Vamos a apoyarlos. Quiero que te pongas en contacto con la universidad, las Naciones Unidas, la UNESCO, la universidad, el gobierno’. En cuatro llamadas telefónicas, logró lo que queríamos hacer. Y fue entonces cuando comenzó un proceso que se convirtió en realidad».

    Al describir el impacto del pacto ético y Verificado.uy, Curbelo afirmó: “Fue una simbiosis ideal. Dos herramientas valiosas que se complementaban entre sí”.

    Los seis partidos se comprometieron a no lanzar ni promover campañas de desinformación y a denunciar incumplimientos. “Era como muy novedoso. Y la verdad consensuar eso, en dos reuniones fue, no fue mucho más de eso. Que todos los partidos se pusieran de acuerdo en un texto que los obligaba y los comprometía. La verdad que fue un logro”, agregó Curbelo.

    El presidente de la APU, Fabián Cardozo, en el centro, explica el impacto de contar con Enrique V. Iglesias, a la derecha, como fuerza de apoyo para la iniciativa del Pacto Ético durante la ceremonia de firma del pacto contra la desinformación en el Palacio Legislativo el 26 de abril de 2019. A la izquierda, Stefan Liller, representante del PNUD en Uruguay. (Foto del vídeo: De fogón en fogón)

    Los tiempos y todo lo necesario que debía suceder para tener todo listo en menos de tres semanas no fue para nada lo ideal para Cardozo quien ya que tenía un viaje pagado a Disney World para sus seres queridos y delegaría todo a su amigo Curbelo y a otros miembros de la APU. Curbelo no estaba preocupado.

    Liller sugirió involucrar a Facebook, Google, Twitter y Apple y estos estuvieron representados durante la ceremonia. “Incluso las plataformas estaban muy entusiasmadas.[6] Vinieron al Pacto Ético y estuvieron allí entre el público. Así que lo vieron y pensaron que era fantástico poder acceder también a los líderes políticos y a los partidos políticos”, señala Liller.

    Enrique Iglesias fue la pieza clave que hizo posible que el movimiento contra la desinformación se concretará entre los partidos políticos. “No soy filósofo, ni psicólogo, soy un economista en formación”, es su manera modesta de explicar su vida y su larga trayectoria como servidor público.

    El expresidente uruguayo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Enrique V. Iglesias, expresó su preocupación por la necesidad de formar alianzas entre partidos políticos para reducir la desinformación en un artículo de Uruguay Noticias publicado en abril de 2019. (Foto: Sally Stapleton)

    Guilherme Canela, de la UNESCO, quien unió fuerzas y aportó con financiamiento a la iniciativa, calificó a Iglesias como “una figura icónica”. Aguirre, de El País dice: “Es respetado por todos los sectores”. Y, Lucas Silva, director de la diaria Radio, quien tuvo un rol de liderazgo en Verificado.uy, llamó a Iglesias “el mejor de nosotros”.

    A los 95 años, Iglesias explica la razón de su gratitud hacia el país que acogió a su familia al llegar desde España en 1933. Tenía tres años y llevaba apenas tres meses cuando un vecino dejó, afuera de su puerta, un balde y una palita de playa como regalo por la festividad del 6 de enero. El vecino se dio cuenta que su familia quizá no había podido regalarle nada.

    ¿Al final del análisis, qué tan efectivo y duraderos fueron estos esfuerzos?

    Es posible enumerar los hechos, los proyectos proactivos y las colaboraciones que hoy se evidencian en el trabajo iniciado por ambos grupos el 2018.

    El resultado más tangible llegó en noviembre de 2025: un estudio reveló que sólo se detectaron 27 casos de desinformación en los dos meses previos a las elecciones presidenciales de 2024, de acuerdo con AFP Factual.

    Sofia Montero, una consultora en estrategias de comunicación y catedrática de la Universidad de Montevideo, quien encabezo el estudio de investigación titulado “La desinformación en las campañas electorales: el caso uruguayo 2024 en el contexto hispanoamericano”, sostiene que no se vincularon intentos de desinformación con un ataque de un tercer Estado.[7] América Latina no ha tenido tanta suerte puesto que los países vecinos de Uruguay han sido víctimas de desinformación china y rusa.

    APU y los partidos políticos volvieron al gran salón del Palacio Legislativo cinco años después, en abril de 2024, para la firma del segundo pacto ético, previo a las elecciones de ese año, con apoyo del PNUD y UNESCO.

    Google y Facebook, (ahora Meta), apoyaron con el financiamiento de Verificado.uy y participaron en las discusiones de los partidos políticos sobre el pacto ético el 2019. Cinco años después habían desaparecido. Lucas Silva, director de la diaria Radio, intentó explicar el retroceso de las plataformas de los medios sociales. “Se sintieron culpables el 2018 y 2019”, luego de una larga pausa agregó “y de pronto dejaron de sentirse culpables”.

    Desde un inicio, Verificado.uy fue visto como un proyecto solo para las elecciones del 2019 y que no se replicaría en 2024. El proyecto dejó un legado de cooperación entre medios altamente competitivos, los grupos de periodistas generaron una buena relación, inclusive más fuerte después de Verificado.uy.

    De acuerdo con Natalia Uval, una destacada editora y miembro fundadora de la diaria, los animó a crear el grupo informal “Encuentros de Periodistas”, enfocado en analizar qué aspectos afectaban a los periodistas, preocupaciones sobre la seguridad de los periodistas y las salas de redacción. La meta era anticipar problemas y prevenirlos antes de que sucedan.

    Natalia Uval, editora política y de opinión de la diaria, se ríe en la sala de redacción con un colega el 9 de octubre de 2025. Uval atribuye a la coalición de verificación de datos Verificado.uy, creada en 2019, el mérito de haber fortalecido los lazos entre los medios de comunicación uruguayos. (Foto: Sally Stapleton)

    “El año pasado, empezamos a hablar entre nosotros y a decir que nos preocupaba el nivel de polarización en el sistema político e incluso en los medios de comunicación, por lo que teníamos que hacer algo al respecto, ya que debíamos evitar que ocurriera lo mismo que en otros países, como Argentina o Estados Unidos”, afirma Uval.

    Her colleague Silva analiza el panorama mediático y agrega, “Había personas de diferentes medios de comunicación, con diferentes visiones editoriales, que estaban dispuestas a buscar algo en común. Creo que lo que había como preocupación general eran ciertas encuestas, una percepción y también algo más fundamental, que el periodismo como institución estaba empezando a perder credibilidad. Creo que eso también nos influyó para decir: ‘Bueno, tenemos que hacer algo’”.

    Y, a pesar de toda la buena voluntad y reconocimiento público para reducir la desinformación, Uruguay también estaba entre aquellas naciones donde las encuestas indicaban que los medios habían recibido un golpe de confianza pública.

    La encuesta a la que se refiere a Silva es el Estudio Mundial de Valores 2022, administrada por el grupo privado de encuestas e investigación social, Equipos Consultores, que trabajó conjuntamente con entidades de gobierno en sondeos de confianza pública de instituciones uruguayas.

    Los datos mostraron que entre los descensos más significativos se encontraban los relacionados con los medios de comunicación, concluyendo que “tanto la prensa como la televisión han sufrido una pérdida significativa de confianza entre 1996 y 2022, con un 68% de los encuestados afirmando que tenían poca o ninguna confianza en los medios de comunicación”.

    No todos los periodistas valoran el esfuerzo del sindicato de los periodistas uruguayos APU por lograr el compromiso de los partidos políticos en abstenerse de ataques de desinformación. Osta de la diaria criticó el pacto ético de los partidos políticos, lo calificó como “una reunión convocada por el sindicato de la prensa con los líderes de los partidos políticos, que luego hicieron lo que quisieron, y que no tuvo impacto real”.

    Pero Montero lo vio de manera diferente y lo valoró, “es una señal clara de que el sistema no permitirá que esto (desinformación) suceda aquí. Para mí es realmente importante”, señaló.

    Durante este período, Guilherme Canela fue asesor regional de Comunicación e Información de la UNESCO para América Latina y el Caribe. Explicó que la institución estaba replicando un proyecto similar en Indonesia en base al aprendizaje logrado en Uruguay.

    “Esta experiencia en Uruguay fue pionera en la cooperación entre diferentes actores, la ONU, los partidos políticos y los periodistas. Esa fue la belleza de ese proceso, porque todos los actores interesados de una forma u otra contribuyeron a esta conversación”, afirma.

    Así como los periodistas uruguayos se inspiraron para actuar contra la desinformación observando a sus pares en Brasil y México, ¿es posible imaginar que Estados Unidos, ahogado en desinformación, pueda idear un esfuerzo colaborativo para atacar el problema?

    Gillmor es pesimista. “Habría una hostilidad activa por parte de la industria periodística hacia cualquier intento de lograr algo así, y esa es la triste realidad de lo que le ha sucedido al periodismo. No se puede negar que sería difícil encontrar entre los periodistas estadounidenses la voluntad de colaborar en algo que implique el bien público; lo siento, pero simplemente no lo harán”, dijo.

    “Si me citan por algo, ojalá sea por esto: Una de las razones por las que quise hacer eso (participar en la planificación de Verificado.uy) y aportar fue que pensé que este era un lugar donde podría funcionar”, afirma Gillmor.

    El periodista, editor y estratega en redes sociales Sebastián Auyanet, que tuvo un rol de liderazgo en la iniciativa de Verificado.uy ofrece una reflexión más matizada del carácter uruguayo: “A los uruguayos nos cuesta llamar a algo un gran éxito. Siempre hay un ‘pero’. Presumimos de nuestra humildad, pero en el fondo, creemos que somos mejores que cualquiera en el mundo”.

    Hace siete años, los periodistas uruguayos nos dieron una lección magistral sobre cómo establecer colaboraciones para mitigar la desinformación.

    El resto de nosotros tenemos trabajo que hacer. Ese viaje a Disney World puede esperar.

    Sobre la periodista/

    Sally Stapleton ha trabajado como editora de noticias y editora de fotografía en el Minneapolis Star Tribune, el Miami Herald, el Boston Globe y The Associated Press, donde fue contratada en 1990 para dirigir la sección de fotografía de América Latina y finalmente se convirtió en subdirectora de AP Photos. De 2016 a 2019, fue directora editorial del Pittsburgh Post-Gazette. El staff del Post-Gazette fue galardonado con el Premio Pulitzer 2019 en la categoría de Reportajes de Última Hora por su cobertura de la masacre de la sinagoga Tree of Life.

    Stapleton ha dirigido dos seminarios con la Journalism Foundation: el seminario de fotoperiodismo “El Valor del Momento” en 2015 y los talleres de seguridad para periodistas y redacciones “Testigos en Alto Riesgo” en 2023.

    Reed, Paula, et al. “Dozens of federal, state charges filed against shooting suspect Robert Bowers.” Pittsburgh Post-Gazette [Pittsburgh], 27 October 2018,

    https://www.post-gazette.com/local/city/2018/10/27/police-responding-to-incident-in-squirrel-hill/stories/201810270069

    Report to Congress, “Countering America’s Adversaries Through Sanctions Act of 2017,” Jan. 29, 2018. https://info.publicintelligence.net/USTreasury-RussianOligarchs-2018.pdf

    https://www.finance.senate.gov/ranking-members-news/wyden-requests-financial-records-related-to-dmitry-rybolovlev-and-purchase-of-trump-palm-beach-property

    https://www.booker.senate.gov/news/press/booker-urges-mnuchin-to-provide-more-information-on-trump-administration-and-rsquos-ties-to-russian-oligarch

    Cariboni, Diana, “Enrique Iglesias: pacto contra las mentiras,” Noticias Uruguay, 12 de abril de 2019,

    https://noticias.perfil.com/noticias/noticias-uruguay/2019-04-12-enrique-iglesias-pacto-contra-las-mentiras.phtml

    “En abril del 2019 Uruguay fue ejemplo para el mundo con la firma del pacto ético del sistema político contra la desinformación.” APU – STCS Facebook video, 27 de agosto de 2020. https://www.facebook.com/watch/?v=744395686359208&rdid=67W0yAUFJKd1fuPu

    Montero, S., Rodríguez-Virgili, J., & Fernández, C. B. (2025). La desinformación en las campañas

    electorales: el caso uruguayo 2024 en el contexto hispanoamericano. Revista de Comunicación Política,

    7, e250708. https://doi.org/10.29105/rcp.v7i1.84

    “Estudio Mundial de Valores, Uruguay – 2022,” Equipos Consultores, pgs. 55 – 57 & 66. https://equipos.com.uy/mvdpanel_textos_adjuntos/Estudio_Mundial_de_Valores_2022_Equipos_Consultores.pdf

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