• La suavidad de la textura del papel entre los dedos al pasar las páginas de un periódico en la mañana mientras, junto a un café, las noticias impregnaban nuestra rutina de certidumbres y opiniones son memorias que, con un dejo de nostalgia, nos llevan a la reflexión. Tiempos en los que el papel tenía el protagonismo, tiempos en los que los noticieros daban las primicias y las noticias se armaban en una redacción. Hoy, cuando la vorágine del mundo digital cambia los paradigmas de la comunicación, es imperante adaptarnos a una nueva realidad y profundizar acerca del uso de las herramientas correctas.

    La suavidad de la textura del papel entre los dedos al pasar las páginas de un periódico en la mañana mientras, junto a un café, las noticias impregnaban nuestra rutina de certidumbres y opiniones son memorias que, con un dejo de nostalgia, nos llevan a la reflexión. Tiempos en los que el papel tenía el protagonismo, tiempos en los que los noticieros daban las primicias y las noticias se armaban en una redacción. Hoy, cuando la vorágine del mundo digital cambia los paradigmas de la comunicación, es imperante adaptarnos a una nueva realidad y profundizar acerca del uso de las herramientas correctas.

    La suavidad de la textura del papel entre los dedos al pasar las páginas de un periódico en la mañana mientras, junto a un café, las noticias impregnaban nuestra rutina de certidumbres y opiniones son memorias que, con un dejo de nostalgia, nos llevan a la reflexión. Tiempos en los que el papel tenía el protagonismo, tiempos en los que los noticieros daban las primicias y las noticias se armaban en una redacción. Hoy, cuando la vorágine del mundo digital cambia los paradigmas de la comunicación, es imperante adaptarnos a una nueva realidad y profundizar acerca del uso de las herramientas correctas.

    La suavidad de la textura del papel entre los dedos al pasar las páginas de un periódico en la mañana mientras, junto a un café, las noticias impregnaban nuestra rutina de certidumbres y opiniones son memorias que, con un dejo de nostalgia, nos llevan a la reflexión. Tiempos en los que el papel tenía el protagonismo, tiempos en los que los noticieros daban las primicias y las noticias se armaban en una redacción. Hoy, cuando la vorágine del mundo digital cambia los paradigmas de la comunicación, es imperante adaptarnos a una nueva realidad y profundizar acerca del uso de las herramientas correctas.

    La búsqueda de nuevas fórmulas para los medios de comunicación



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    La búsqueda de nuevas fórmulas para los medios de comunicación

  • Hace casi 200 años, en 1831, un joven de tan sólo 22 años llamado Charles Darwin, partía en el bergantín “El Beagle” del puerto de Davenport de Inglaterra con destino a Sudamérica. Había sido contratado como naturista para cartografiar y complementar un estudio topográfico que debía realizarse en aquella – en ese entonces – remota y lejana parte del mundo. La mañana que zarpaba, con seguridad, este joven inglés no sospechaba que gran parte de las especies que le llamarían la atención y estudiaría en las Islas Malvinas, Patagonia, Tierra del Fuego, Valparaíso, Callau y en las Galápagos serían..

    Hace casi 200 años, en 1831, un joven de tan sólo 22 años llamado Charles Darwin, partía en el bergantín “El Beagle” del puerto de Davenport de Inglaterra con destino a Sudamérica. Había sido contratado como naturista para cartografiar y complementar un estudio topográfico que debía realizarse en aquella – en ese entonces – remota y lejana parte del mundo. La mañana que zarpaba, con seguridad, este joven inglés no sospechaba que gran parte de las especies que le llamarían la atención y estudiaría en las Islas Malvinas, Patagonia, Tierra del Fuego, Valparaíso, Callau y en las Galápagos serían..

    Hace casi 200 años, en 1831, un joven de tan sólo 22 años llamado Charles Darwin, partía en el bergantín “El Beagle” del puerto de Davenport de Inglaterra con destino a Sudamérica. Había sido contratado como naturista para cartografiar y complementar un estudio topográfico que debía realizarse en aquella – en ese entonces – remota y lejana parte del mundo. La mañana que zarpaba, con seguridad, este joven inglés no sospechaba que gran parte de las especies que le llamarían la atención y estudiaría en las Islas Malvinas, Patagonia, Tierra del Fuego, Valparaíso, Callau y en las Galápagos serían..

    Hace casi 200 años, en 1831, un joven de tan sólo 22 años llamado Charles Darwin, partía en el bergantín “El Beagle” del puerto de Davenport de Inglaterra con destino a Sudamérica. Había sido contratado como naturista para cartografiar y complementar un estudio topográfico que debía realizarse en aquella – en ese entonces – remota y lejana parte del mundo. La mañana que zarpaba, con seguridad, este joven inglés no sospechaba que gran parte de las especies que le llamarían la atención y estudiaría en las Islas Malvinas, Patagonia, Tierra del Fuego, Valparaíso, Callau y en las Galápagos serían..

    Ideas, realidades y propuestas



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  • En tiempos de pandemia, la infodemia, que se transmite a través de noticias poco confiables, dudosas o falsas, se ha convertido en un mal cuya vacuna aun está en fase experimental dejando en manos de quienes trabajamos en el mundo de la capacitación de periodistas y la verificación de datos, la responsabilidad de poder dotar a la ciudadanía de herramientas para detectar noticias falsas y despejar dudas a través de información veraz

    En tiempos de pandemia, la infodemia, que se transmite a través de noticias poco confiables, dudosas o falsas, se ha convertido en un mal cuya vacuna aun está en fase experimental dejando en manos de quienes trabajamos en el mundo de la capacitación de periodistas y la verificación de datos, la responsabilidad de poder dotar a la ciudadanía de herramientas para detectar noticias falsas y despejar dudas a través de información veraz

    En tiempos de pandemia, la infodemia, que se transmite a través de noticias poco confiables, dudosas o falsas, se ha convertido en un mal cuya vacuna aun está en fase experimental dejando en manos de quienes trabajamos en el mundo de la capacitación de periodistas y la verificación de datos, la responsabilidad de poder dotar a la ciudadanía de herramientas para detectar noticias falsas y despejar dudas a través de información veraz

    En tiempos de pandemia, la infodemia, que se transmite a través de noticias poco confiables, dudosas o falsas, se ha convertido en un mal cuya vacuna aun está en fase experimental dejando en manos de quienes trabajamos en el mundo de la capacitación de periodistas y la verificación de datos, la responsabilidad de poder dotar a la ciudadanía de herramientas para detectar noticias falsas y despejar dudas a través de información veraz

    Verdades y mentiras en los tiempos de la desinformación



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    Verdades y mentiras en los tiempos de la desinformación

  • Bolivia no tiene una Ley que le permita a la ciudadanía acceder a la nformación pública a pesar de que es una norma que se discute desde hace más de 20 años en el país, especialmente entre periodistas, políticos, asambleístas y autoridades gubernamentales. En este lapso, no son pocos los proyectos de Ley que se han presentado a la Asamblea Legislativa con la esperanza de que sean considerados y debatidos. Lamentablemente, ninguno lo ha sido. Al contrario, poco a poco, la información que presentaban los ministerios y otras entidades y empresas públicas en sus portales, se ha desactualizado o ha ido desapareciendo. Lamentablemente, el secretismo se ha impuesto.

    Bolivia no tiene una Ley que le permita a la ciudadanía acceder a la nformación pública a pesar de que es una norma que se discute desde hace más de 20 años en el país, especialmente entre periodistas, políticos, asambleístas y autoridades gubernamentales. En este lapso, no son pocos los proyectos de Ley que se han presentado a la Asamblea Legislativa con la esperanza de que sean considerados y debatidos. Lamentablemente, ninguno lo ha sido. Al contrario, poco a poco, la información que presentaban los ministerios y otras entidades y empresas públicas en sus portales, se ha desactualizado o ha ido desapareciendo. Lamentablemente, el secretismo se ha impuesto.

    Bolivia no tiene una Ley que le permita a la ciudadanía acceder a la nformación pública a pesar de que es una norma que se discute desde hace más de 20 años en el país, especialmente entre periodistas, políticos, asambleístas y autoridades gubernamentales. En este lapso, no son pocos los proyectos de Ley que se han presentado a la Asamblea Legislativa con la esperanza de que sean considerados y debatidos. Lamentablemente, ninguno lo ha sido. Al contrario, poco a poco, la información que presentaban los ministerios y otras entidades y empresas públicas en sus portales, se ha desactualizado o ha ido desapareciendo. Lamentablemente, el secretismo se ha impuesto.

    Bolivia no tiene una Ley que le permita a la ciudadanía acceder a la nformación pública a pesar de que es una norma que se discute desde hace más de 20 años en el país, especialmente entre periodistas, políticos, asambleístas y autoridades gubernamentales. En este lapso, no son pocos los proyectos de Ley que se han presentado a la Asamblea Legislativa con la esperanza de que sean considerados y debatidos. Lamentablemente, ninguno lo ha sido. Al contrario, poco a poco, la información que presentaban los ministerios y otras entidades y empresas públicas en sus portales, se ha desactualizado o ha ido desapareciendo. Lamentablemente, el secretismo se ha impuesto.

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