En Bolivia, avanzar hacia una vida libre de violencia es un desafío inmenso. Desde inicios de año y hasta el 16 de noviembre de 2025, el país registró más de 40.000 delitos vinculados a la Ley N° 348, de los cuales 30.120 corresponden a violencia familiar o doméstica y se lamentaron 69 feminicidios.
Pese a este desalentador panorama, en 53 municipios del país, mujeres organizadas, promotoras comunitarias y redes de atención integral promovidas por instituciones públicas están construyendo respuestas concretas que transforman vidas y fortalecen la prevención en los nueve departamentos.
Este espíritu fue el motor del encuentro nacional «Cosechando Cambios hacia una Vida Digna Sin Violencia», que reunió en La Paz a representantes de estas poblaciones. Ellas son parte del proyecto impulsado por Solidar Suiza Bolivia con el apoyo de la Embajada de Suecia.
El modelo de intervención va más allá de la mera denuncia. «Además de hacer la denuncia y seguir esa ruta, buscamos que las mujeres tengan la posibilidad de capacitarse y fortalecer su autonomía económica, que accedan a información y a servicios de atención, sobre todo en salud sexual, en entidades como hospitales o centros de salud», explica Rosario Tintal, directora del proyecto «Vida digna sin violencia», iniciado en 2023 y cuyo encuentro se desarrolló entre el 24 y 26 de noviembre.
En municipios como Coroico (La Paz), Padcaya (Tarija), Alcalá (Chuquisaca) o Challapata (Oruro), las redes comunitarias articulan acciones para acompañar a mujeres en situación de violencia y promover su empoderamiento mediante procesos formativos y espacios productivos.
Challapata teje autonomía en comunidad
En Challapata, en el departamento de Oruro, el liderazgo de las promotoras comunitarias ha cobrado fuerza. Jhanneth Quispe Paredes, presidenta del grupo e integrante de la Red Integral de Lucha Contra la Violencia, cuenta que este espacio se ha convertido en un punto de formación, producción y acompañamiento para mujeres en situación de violencia.
«Tenemos una caseta, un ambiente que nos ha dado la Alcaldía, en el cual trabajamos. Ahí llevamos simultáneamente los talleres y también capacitamos a mujeres, por ejemplo, hacemos tortas, decoraciones, chocolate, queque, bisutería, flores eternas, piñatería. En muchos ámbitos nos estamos capacitando. Y en cada curso taller tenemos el respectivo certificado», destaca Quispe, quien fue parte del encuentro nacional.
Al menos 25 promotoras participan activamente, combinando formación técnica con acompañamiento emocional y orientación en casos de violencia. También promueven espacios de prevención en salud —como cáncer cervicouterino y educación sexual— y talleres informativos en la comunidad.
La promotora destaca que la certificación técnica básica les permite fortalecer sus ingresos y ampliar su autonomía económica.
«Este grupo es abierto. No nos cerramos, también hay hombres profesionales que hacen labor social. Nos apoyan. Como hay enfermeras, hay abogados, nos ayudan con los talleres que necesitamos», añade.
En este municipio impulsan ferias informativas para visibilizar y sensibilizar sobre la violencia contra las mujeres, además de socializar leyes de protección y acercar a la población los servicios de atención y acompañamiento. En estos espacios, las mujeres también muestran y comercializan los productos, que aprendieron a hacer en talleres, para fortalecer sus ingresos y habilidades emprendedoras.

Promotoras comunitarias en Challapata. Foto: Vida digna sin violencia.
Los Yungas, autonomía económica para prevenir la violencia
En Coroico, La Paz, Cáritas impulsa la prevención de la violencia a través de la independencia económica. Junto a Solidar Suiza, el SLIM (Servicio Legal Integral Municipal) y los municipios de Coroico y Caranavi, promueve capacitaciones técnicas en gastronomía, decoración de eventos, pero fortalecidos con educación financiera, estudio de mercado y elaboración de planes de negocio, con la idea de que sean sostenibles. También se suman los municipios de Coro Coro y La Asunta.
«Fortalecemos a las mujeres con talleres técnicos cortos, de gastronomía, decoración de eventos. Se hace una evaluación de qué talleres ellas puedan pasar y con en cual puedan generar recursos económicos, con una visión de emprender. Y nosotros les fortalecemos con estos talleres, de educación financiera, estudio de mercado, elaboración de un plan de negocio para ver si sus emprendimientos son viables, son sostenibles a futuro», destaca Catherine Espinal, trabajadora social de Cáritas Coroico.
En coordinación con el SLIM, también se desarrollan cursos de corte y confección, peluquería y belleza integral, entre otros. Solo este año participaron más de 150 mujeres que reforzaron sus habilidades técnicas y ampliaron sus posibilidades de independencia económica, añade Espinal.
Cáritas es parte de la Plataforma Multiservicios de Atención Integral a Mujeres Víctimas de Violencia, en donde existe una ruta de atención, que involucra a promotoras comunitarias, los SLIMS, la FELCV (Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia), juzgados, el sector educativo y las organizaciones sociales, entre otros actores.

Promotores y funcionarios y otros explican cómo funciona la Red Integral de Lucha Contra la Violencia en varios municipios de los Yungas, durante la feria «Trueque de buenas prácticas por una vida libre de violencia». Foto: Bolivia Verifica.

Cáritas Coroico expone algunos productos elaborados por mujeres en ese municipio.
Chuquisaca: la fuerza de las «lideresas de Alcalá»
En el municipio de Alcalá, Chuquisaca, la Asociación de Pequeñas Productoras Agropecuarias y Artesanales (APAMA) consolidó un modelo que combina saberes ancestrales, producción sostenible y autonomía económica. En su laboratorio artesanal elaboran pomadas, jarabes y extractos naturales con plantas cultivadas y procesadas en la zona.
«Están bien organizadas, tienen registro sanitario y llevan más de 24 años trabajando. Usan plantas tradicionales que ellas cosechan y las transforman», añade Rosse Mary Rejas, del municipio de Alcalá.
Fundada en 2001, APAMA nació con la meta de impulsar el desarrollo sostenible y pronto se convirtió en un espacio de formación para mujeres líderes, generando oportunidades laborales para ellas y sus familias y consolidando un emprendimiento sostenible y reconocido en su región.
En el municipio también se desarrollan talleres de capacitación en distintas áreas y procesos de fortalecimiento para organizaciones. Rejas destaca que hoy son más de 30 las lideresas activas que impulsan estas iniciativas en la comunidad.

Algunos de los productos que elaboran las mujeres del municipio de Alcalá, durante la feria del 25 de noviembre en La Paz. Foto: Bolivia Verifica
Padcaya: multiservicios y crecimiento económico de las mujeres
Padcaya, en Tarija, impulsa la Plataforma Multiservicios, del proyecto «Vida digna sin violencia». A través de la tienda La Padcayeñita, productoras locales comercializan miel, licor de leche, vinagre de manzana, café, propóleo, pelón o mocochinchi y artesanías, generando ingresos propios y visibilizando su trabajo. Pero además del empoderamiento económico se promueve el acceso a servicios vitales para su protección integral.
«Lo que nosotros mayormente realizamos es abrirles las puertas con nuestra plataforma multiservicios, de los cuales no solamente garantizamos que se haga justicia en el ámbito legal, sino que les brindamos un ramillete de oportunidades con educación y salud, y también con un grupo de apoyo de mujeres. También potenciamos con un espacio para que ellas puedan independizarse económicamente», destaca la promotora Ibeth Terrazas.
Detalla que las productoras dejan sus artículos en la tienda y luego recogen sus ganancias, sin afectar sus labores diarias. También señala que mujeres de 35 asociaciones participan en este proyecto.

Mujeres comercializan sus productos en la feria en La Paz, el 25 de noviembre. Foto: Vida digna sin violencia
Desde el proyecto, se destacan avances como el del municipio de Sorata (La Paz), donde el Centro de Capacitación Municipal brinda acompañamiento emocional y formación técnica para mujeres en situación de vulnerabilidad.
También resalta a Caranavi (La Paz), que implementó el Programa Bienestar Integral para la Mujer y lo transformó en una política pública, que brinda capacitación integral para que las mujeres puedan lograr su autonomía con cursos de gastronomía, costura e informática.
Atención integral que va más allá de la denuncia
El proyecto «Vida digna sin violencia», implementado desde 2023, articula 53 municipios en un modelo de atención integral que no solo promueve la denuncia, sino la autonomía económica, el derecho a la salud, la educación y el fortalecimiento del autoestima de las mujeres para romper el ciclo de la violencia.
«También pensamos que es importante el ejercicio de otros derechos para que las mujeres realmente salgan de la violencia. Nosotros como Solidar Suiza Bolivia estamos impulsando un modelo de atención donde los SLIMS, no solamente ofrecen el salir de la violencia haciendo la denuncia, sino que les dan también otras respuestas a las mujeres», señala Rosario Tintal, directora del proyecto.
La iniciativa también promueve la metodología «Otras masculinidades son posibles», replicada en universidades y organizaciones, con el objetivo de que los hombres asuman responsabilidad en la prevención y cuestionen estereotipos machistas.
En estos tres años, 53 municipios del país desarrollaron experiencias exitosas de atención integral, implementando Plataformas Multiservicios que articulan el trabajo de los SLIM, centros de salud, la FELCV y las áreas de educación y desarrollo económico. Este modelo busca garantizar que las mujeres que viven o han vivido violencia accedan a una atención completa, oportuna y coordinada.
Avances y desafíos
Tintal subraya que Bolivia avanza en cuento a la lucha contra la violencia hacia las mujeres, pero que también enfrenta retrocesos.
«Tenemos por un lado estos avances que son importantes, visibilizarlos, cuánto se está haciendo. Por otro lado también sabemos que tenemos desafíos, tanto a nivel nacional como a nivel local. Hay movimientos que son anti Ley 348, movimientos conservadores que cuestionan», expresa Tintal.
Asimismo, expresa su preocupación ante el número de casos de violencia y feminicidios que se registra en el país.
«Sigue habiendo una cifra alta de violencia hacia las mujeres. Entonces, eso nos tiene que cuestionar, nos tiene que interpelar, nos tiene que invitar a todas y a todos, desde niños hasta la tercera edad, a buscar contribuir a erradicar la violencia en Bolivia», sostiene Tintal
