La Paz. La desinformación se ha convertido en uno de los principales desafíos para la democracia actual y su expansión está estrechamente vinculada a la transformación del ecosistema digital. Estas fueron algunas de las principales conclusiones del foro “Comunidad Informada: Periodismo y Desinformación”, realizado en la Alianza Francesa de La Paz, que reunió a especialistas nacionales e internacionales para reflexionar sobre los impactos de la desinformación en la ciudadanía, el periodismo y la democracia.
El encuentro contó con la participación de Bruno Patiño, presidente del canal franco-alemán Arte y especialista en transformación tecnológica e informacional; Helga Velasco, editora en jefe de Bolivia Verifica; y Gabriel Romano, periodista de investigación y docente universitario.
Durante su intervención, Patiño sostuvo que las plataformas digitales han transformado profundamente la manera en que las personas acceden a la información y participan en el debate público.“Las personas no se informan de la misma manera. Las redes sociales se han convertido en la principal fuente de información para gran parte de la población”, señaló.
El especialista explicó que la revolución digital provocó tres cambios estructurales que favorecen la propagación de la desinformación. El primero es que el modelo tradicional de comunicación dejó de ser lineal. “Todos participan en el sistema informativo como emisores, haciendo comentarios, replicando, acelerando y amplificando mensajes”, afirmó.
El segundo cambio es la pérdida del contexto en el entorno digital.“Una red social es una red sin contexto. Nosotros, como usuarios, tenemos que adivinar la naturaleza del mensaje que nos está llegando. No sabemos si es una información profesional, una desinformación, un chiste o una reacción personal”, explicó.
A su juicio, esta situación facilita los intentos de manipulación.“Esa pérdida de contexto abre una puerta increíble a las personas que quieren engañar a otras”, advirtió.
El tercer factor está relacionado con el modelo económico de las plataformas digitales. Según Patiño, los algoritmos privilegian aquellos contenidos que generan más interacción y retienen la atención de los usuarios. “La eficiencia económica de una red social depende del tiempo que pasamos en ella. En esa competencia, el mensaje informativo viene con una desventaja increíble frente al mensaje emocional”, sostuvo.
Explicó, la ciudadanía enfrenta una batalla desigual frente a los grandes poderes tecnológicos y los sistemas organizados de manipulación digital.“No tenemos las herramientas como ciudadanos para luchar contra todo lo que hemos visto hoy en día. Los profesionales lo hacen, pero necesitan la ayuda de un sistema que favorezca ese esfuerzo”, afirmó.
El experto también alertó sobre el crecimiento del llamado “cansancio informativo”, un fenómeno que ya se registra en diversos países.
La desinformación y sus impactos en Bolivia
La editora en jefe de Bolivia Verifica, Helga Velasco, señaló que la desinformación representa una amenaza directa para la convivencia democrática y la calidad del debate público. “La desinformación no solo engaña a las audiencias, tiene la posibilidad también de dañar el tejido social”, afirmó.
Asimismo, alertó sobre el papel creciente de la inteligencia artificial en la creación de contenidos engañosos.“El uso creciente de la IA para falsificar audios, editar videos y generar contenidos ficticios es imposible de negar”, sostuvo.
Desde la experiencia de Bolivia Verifica, destacó que el miedo se ha convertido en una de las emociones más utilizadas para amplificar contenidos desinformativos.“Siete de cada diez contenidos que monitoreamos durante los 53 días de bloqueo eran desinformación y el detonante más fuerte fue justamente el miedo”, explicó.
Velasco concluyó con un llamado a fortalecer el pensamiento crítico ciudadano.
Democracia, algoritmos y periodismo
Por su parte, Gabriel Romano analizó los efectos de la desinformación sobre los sistemas democráticos y la forma en que los algoritmos condicionan el comportamiento social. “La democracia ha degenerado en infocracia”, afirmó.
Romano explicó que las plataformas digitales refuerzan emociones y creencias que condicionan la forma en que las personas interpretan la realidad.“Somos presos del algoritmo. El algoritmo se va a apoderar de nuestra conciencia, reforzando creencias, miedos y emociones”, señaló.
También advirtió sobre el impacto de las teorías conspirativas en la cohesión social. “Cuando hay teorías conspirativas no estamos compartiendo la misma realidad”, sostuvo.
Respecto al papel del periodismo, Romano defendió la necesidad de mantener estándares profesionales rigurosos frente a la velocidad de las redes sociales.“El periodismo tiene que mantener los filtros. Cuanto más queramos ser influencers y seguir el ritmo de las redes sociales, más dificultades vamos a tener”, afirmó.
Finalmente, destacó que el periodismo de calidad continúa siendo una referencia indispensable para enfrentar la desinformación.
El evento se realizó con al apoyo de la Embajada de Francia, la Alianza Francesa, Oxfam Bolivia, Friedrich Ebert Stiftung, Internet Bolivia, la Fundación para el Periodismo y Bolivia Verifica.
TFT

