carlos aguilar

“Los esfuerzos han valido la pena”

En el marco del cuarto Día de la Juventud, el director de Oxfam en Bolivia, Carlos Aguilar, habla sobre la situación actual y el futuro de la juventud boliviana, a pesar de sus nuevas aspiraciones en tiempos de globalización.

 

Entrevista sobre la juventud boliviana

“Los esfuerzos han valido la pena”

El 5 de febrero de 2013 fue un día histórico. En esa fecha se aprobó una ley que estableció el 21 de septiembre como Día Plurinacional de la Juventud en todo el Estado Plurinacional de Bolivia. Por lo tanto, los jóvenes bolivianos celebraron por cuarta vez su propio día que tiene por objeto garantizarles el ejercicio pleno de sus derechos y deberes, y además lograr que “alcancen una formación y un desarrollo integral, físico, psicológico, intelectual, moral, social, político, cultural y económico”, como destacó el legislador.

Oxfam es una organización internacional de 20 organizaciones que trabajan junto a organizaciones socias y comunidades locales en más de 90 países. Hace 29 años trabaja en Bolivia y tiene por objeto luchar contra la pobreza en el país y enfrentar la desigualdad y la injusticia. Por ejemplo, el  trabajo que realiza por las comunidades indígenas y la reducción de violencia de género y también la defensa en favor de los jóvenes bolivianos organizando varios proyectos para garantizarles un futuro mejor.

En el marco del cuarto Día de la Juventud, el director de Oxfam en Bolivia, Carlos Aguilar, habla sobre la situación actual y el futuro de la juventud boliviana, a pesar de sus nuevas aspiraciones en tiempos de globalización.

FPP: En los últimos años Bolivia ha logrado significativos avances en la reducción de la pobreza extrema ¿Esto significa que la juventud boliviana de hoy es la generación más privilegiada y adinera de todos los tiempos?

Carlos Aguilar: Es cierto que en los 10 últimos años en Bolivia, la pobreza se ha reducido considerablemente. De 2005 a 2016, 1,6 millones de personas salieron de la pobreza extrema (Ministerio de Comunicación). También se ha reducido la desigualdad entre los muy pobres y los muy ricos, y las condiciones económicas se han mejorado por el conjunto de la sociedad. Pero, si bien los jóvenes son más ricos que lo eran sus padres a su edad, y que hay menos jóvenes pobres que en la población en general, sigue existiendo el mismo tipo de brechas entre ellos que en el conjunto de la sociedad. Podemos notar las mismas brechas significativas con los jóvenes indígenas y las jóvenes mujeres. “Los jóvenes”, por ende, no son homogéneos. Hereden de las desigualdades de sus padres. Lo que sí vemos positivo es que los jóvenes son más educados que el promedio de la población y esperamos que esto se traduzca en una mejora de sus condiciones de vida, aunque por el momento muchos permanecen en los estudios por más tiempo como actividad de refugio frente a la desocupación.

FPP: ¿Cuáles son las aspiraciones de la juventud hoy en día?

¡Una pregunta complicada! No podemos hablar por ellos, pero podemos sentir un cambio de paradigma entre los 16 – 28 años y la generación de sus padres. Habiendo conocido condiciones de vida muy distintas a la de las generaciones anteriores, sus aspiraciones son forzosamente distintas. La clase media en general ha crecido, y con ella una sociedad de consumismo, más conectada al mundo exterior (a través de las redes sociales y la cultura popular) y más exigentes cuando se trata de conceptos de democracia y de transparencia.

Entre los problemas que identifican los jóvenes se encuentran la seguridad ciudadana, la violencia de género, el empleo, la vivienda (dada la dificultad que tienen los jóvenes para obtener habitaciones en renta), la sexualidad, las nuevas tecnologías y la educación.

Y todavía depende mucho de cuáles jóvenes estamos hablando. Por una parte, hay jóvenes bien movilizados que reconocen la necesidad de cambiar el país y de ser parte de ese cambio. La mayoría de estos son jóvenes politizados que buscan incidir en las políticas públicas, muchas veces según sus ideologías políticas.

Por otro lado, se nota una juventud más pasiva que no considera la necesidad de activarse o que son desanimados por el esfuerzo político-partidario. 

FPP: Desde 1988 Oxfam está trabajando en Bolivia ¿Cómo intenta mejorar el futuro de los jóvenes? ¿Qué proyectos tiene?

Si bien trabajamos con jóvenes a través de varios programas desde casi 30 años, tomamos en los últimos años un interés particular en acompañar a organizaciones de jóvenes activistas que quieren ejercer su ciudadanía. Trabajamos con ellos con el objetivo de fortalecer sus capacidades, tanto organizacionales como de incidencia para lograr una mayor movilización. También, establecimos alianzas con diferentes niveles de gobierno para permitir procesos participativos, integrando la sociedad civil (jóvenes) y así generar articulaciones.

FPP: En un artículo del último año, Oxfam otra vez llamó atención afirmando que la juventud de hoy en día es “la piedra angular de un futuro sin pobreza” ¿Esta frase todavía es aplicable hoy? ¿Se ve un efecto en sus proyectos?

Es muy temprano para poder identificar logros importantes, pero hemos visto cómo el involucramiento de jóvenes en procesos de incidencia política o de campañas de sensibilización, tenía un potencial transformador. Varios grupos de jóvenes en Tarija, La Paz, El Alto y Sucre han sido capacitados por nuestra contraparte CEADL (Centro de Estudios y Apoyo al Desarrollo Local) y han propuesto proyectos de leyes de la juventud (en instancias) municipales y departamentales. Para muchos jóvenes no es fácil trabajar con las autoridades por el alto nivel de formalismo y los juegos partidarios que uno puede encontrar. Pero, en general, los esfuerzos han valido la pena y lo que han aprendido en el proceso, se lo quedarán.

En este momento, Bolivia es uno de los países más jóvenes de Latinoamérica, al mismo tiempo que el continente tiene más jóvenes que nunca en su historia (según la CEPAL). Cuando los demás países de América latina veían su población juvenil disminuir después del 2000, en Bolivia siguió creciendo, llevando a los jóvenes entre 16 y 28 años a constituir el 25% del total, un porcentaje que es ampliamente superior que el de los países africanos considerados en conjunto, el cual, a su vez, es el porcentaje más alto de los continentes del mundo (Censo de Población y Vivienda de 2012). Por lo tanto, creemos que debemos seguir apostando a la juventud porque tiene un fuerte potencial transformador.

Lukas Praller es voluntario de la Deutsche Welle Akademie en la Fundación para el Periodismo.

 

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